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Rabo de ají

Selecciones transnacionales

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Pascual Gaviria
08 de julio de 2026 - 05:05 a. m.
“Países africanos y del Caribe están llenos de jóvenes formados en escuelas y clubes de Europa”: Pascual Gaviria
“Países africanos y del Caribe están llenos de jóvenes formados en escuelas y clubes de Europa”: Pascual Gaviria
Foto: EFE - PETER KLAUNZER
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Las grandes banderas nacionales que se extienden en las canchas antes de los partidos del Mundial son un símbolo cada vez menos explícito, una demostración más compleja respecto a la nacionalidad, unos colores más ligados a los procesos de reclutamiento de talentos, más representativos de algunos clubes y algunos países de acogida. El mundial de fútbol tiene cada vez más la lógica de conformación del mundial de clubes. Tal vez todo comenzó con Mussolini, que en 1934 llevó cuatro argentinos y un brasilero para ganar el torneo que era su sueño propagandístico. Una excepción al nacionalismo.

Durante el último mes, la cifra de jugadores “acogidos” se ha repetido con insistencia. Son 290 los convocados que visten la camisa de países distintos a su hogar de nacimiento. Eso es cerca del 24 % de los llamados a la cita. La tendencia no es nueva, pero ha dado un salto muy rápido. En el 2010, en Alemania, la cifra de “acogidos” no llegaba al 9 %. En parte porque las reglas se han hecho más flexibles respecto a la divergencia del pasaporte y la camisa nacional.

En 2004 se dio el primer gran cambio que permitió que jugadores que habían actuado con las sub 17, sub 20 o sub 21 pudieran mudar de camiseta. Un pedido de Argelia permitió el cambio y Antar Yahia, nacido en Francia, terminó marcando el gol para clasificar su nueva selección a Sudáfrica 2010, donde además portó el brazalete de capitán. Ahora el asunto es aún más sencillo. Se puede haber actuado con otra selección mayor y cambiar de patria futbolera bajo ciertas condiciones.

Marruecos fue el primer país en usar la norma bajo la lógica de scouting de los clubes europeos. Hace más de 12 años enviaron reclutadores a diferentes ciudades de Europa para encontrar talentos adolescentes con ascendencia marroquí (padres o abuelos) y convencerlos de jugar para el país de sus raíces. El caso de Hakimi describe el proceso. Nacido en España, alcanzó a entrenar con la sub 17 de La Roja pero no encajaba: “Fui a probar con la selección española, estuve un par de días en Las Rozas y vi que no era mi sitio adecuado, no me sentía como en casa (…) no era lo que había vivido en casa, que es la cultura árabe, ser marroquí”. Con esos mismos 17 debutó con la absoluta de Marruecos. Por alguna razón perdieron a Yamal. En el mundial pasado, en el partido de octavos contra España, 10 de los 11 titulares de Marruecos habían nacido en otras “canchas”. Ahora, en el juego contra Holanda, formó con siete “foráneos”.

Ahora vimos a Curazao como una selección B de Países Bajos, 25 de los 26 convocados nacieron en ese País. En Haití actuaron jugadores que vistieron su camiseta sin conocer la isla. Jugaron eliminatoria lejos por seguridad y conocieron a sus compatriotas en hoteles de Estados Unidos, Bahamas y República Dominicana. Su patria está de verdad en los suburbios de París. Francia tiene cerca de 100 jugadores en el mundial. Una bandera que ha arropado a muchos.

La nueva dinámica tiene equipos con más calidad individual. Países africanos y del Caribe están llenos de jóvenes formados en escuelas y clubes de Europa que muy seguramente no tendrían cabida en la selección del país donde nacieron. Pero también es cierto que todo es cada vez más uniforme. Ahora no tiene mucho sentido el cuento de la identidad nacional. Cada vez más aficionados conocerán a los jugadores de sus selecciones en el Panini y muchos de los “seleccionados nacionales” no hablarán el idioma de su patria. Todo más mezclado y más difuso. Veremos los partidos de la Premier, la Serie A, La Liga, La Bundesliga, La Ligue 1 con equipos trocados. Cambian las camisetas, pero no los jugadores. En poco tiempo, los aficionados también escogeremos la selección por inclinaciones y gustos ajenos a la nacionalidad.

Conoce más

 

SÓTERO(26571)09 de julio de 2026 - 02:29 p. m.
La bandera nacional como fraquicia y equipos conformados por "mercenarios".
RICARDO BOTERO(81050)08 de julio de 2026 - 07:52 p. m.
En tres generaciones el mestizaje será predominante racial en el mundo y no se va a escapar la vikinga selección de Noruega. Suecia llevó dos o tres afros en su selección y ellos, los afro, están en todos los equipos. Viva la mezcla racial de una humanidad que aún no supera el legado de Hitler.
humberto jaramillo(12832)08 de julio de 2026 - 06:08 p. m.
Claro que lo que busca infantino es plata. Aceptando que las confederaciones de los diferentes países, en estos momentos difíciles para la inmigración, se acojan al subterfugio de contratar nacionalizaciónes para tener unos equipos más competitivos para hacer una competencia, no entre países sino entre selecciones, unas de sus propios nacionales y otras de grandes jugadores, debieran buscar otro nombre para ese campeonato y no llamarlo ni mundial ni federación internacional Fifa. Global???
Maria Eugenia Velez Velez(56068)08 de julio de 2026 - 01:30 p. m.
Que desolación un mundial bajo la sombra del Peluquín Naranja y su aúlico Infantino
Atenas (06773)08 de julio de 2026 - 11:44 a. m.
Cualpaz, al igual q’ Andrés Hoyos hoy, abre su hoyo y desde ahí resume la amalgama q’ se está dando en la conformación de los grandes equipos de Fútbol y consecuente/ en varios seleccionados, básica/ europeos y a donde después van y sacan un semillero pa beneficio de los países de donde se surtieron, y así en general conforman poderosas selecciones q’ barren con las de LatAm, no así con Argentina q’ aún resiste. Lo q’ sí se concluye es q’ Pelé es incomparable, “O Rei”es inolvidable. Atenas
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