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Abelardo, no se puede servir a dos señores

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Patricia Lara Salive
12 de junio de 2026 - 05:05 a. m.
Abelardo, no se puede servir a dos señores
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Hay un tema trascendental que ha pasado inadvertido: el profundo conflicto de interés que se generaría en caso de que Abelardo de la Espriella sea elegido presidente: resulta que ese candidato, además de ser colombiano, tiene nacionalidades italiana y norteamericana. El ser italiano no genera conflicto. En cambio, el ser norteamericano lo obliga a defender, por encima de los de Colombia, los intereses de Estados Unidos.

Ocurre que para adquirir la nacionalidad de ese país se requiere firmar el siguiente texto, suministrado por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS):

“Por la presente declaro, bajo juramento, que absoluta y enteramente renuncio y abjuro a toda lealtad y fidelidad a cualquier príncipe, potentado, estado o soberanía extranjera, de quien o de lo cual haya sido hasta ahora sujeto o ciudadano; que apoyaré y defenderé la Constitución y las leyes de los Estados Unidos de América contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales; que guardaré verdadera fe y lealtad a los mismos...”.

Como bien explicó el periodista Armando Neira en artículo de Cambio, el peso legal del juramento implica, en primer lugar, la supremacía de la ley estadounidense en caso de conflicto entre Estados Unidos y su país de origen. Es decir que, en ese caso, su obligación legal y civil estaría con Estados Unidos. Y, en segundo lugar, implica también la renuncia a la fidelidad a su país de origen o a cualquier otro del cual sea nacional.

Ello significa que, aunque formalmente, como lo explicó el jurista Rodrigo Uprimny, para ser presidente de Colombia una persona no está obligada a renunciar a sus otras nacionalidades, y la ley de Estados Unidos tampoco lo obliga a hacerlo, es evidente que, al ser norteamericano, De la Espriella sería un presidente que viviría en un permanente conflicto de lealtades que lo obligaría a traicionar la fidelidad que le debe a Colombia.

Y ese no es un tema abstracto. Se reflejaría en temas muy concretos. Por ejemplo, ¿qué haría De la Espriella en el caso de que a Trump se le diera por elevar aranceles de productos colombianos a niveles exorbitantes? ¿Y si a Trump se le ocurriera penetrar con tropas gringas en territorio colombiano con la disculpa de que va a perseguir el narcotráfico, cómo podría De la Espriella defender la soberanía colombiana si es ciudadano norteamericano?

Ese tema no puede pasar desapercibido. Abelardo de la Espriella tiene la obligación ética de renunciar a su nacionalidad norteamericana. Lo otro es que sea claro de una vez y diga de frente que propone que Colombia se convierta en un estado más de Estados Unidos.

Pero no hay que ensillar las bestias antes de traerlas. Todavía hay tiempo para que Iván Cepeda, candidato quien tenía la presidencia ganada, remonte de nuevo, vuelva a colocarse de primero en las preferencias de voto e impida que Abelardo de la Espriella llegue al poder. Pero, para eso, su campaña tiene que corregir muchos errores: el primero es dejar la arrogancia, abandonar el encierro y entender que tiene que salir a conquistar nuevos electores y que esa posición de que “la gente ya sabe qué pensamos y cuál es nuestro programa, y el que quiera llegar que llegue”, no va a atraerles ni un voto nuevo. Para ganar hay que sumar, hay que enamorar, en vez de espantar a base de levantar barreras.

www.patricialarasalive.com

@patricialarasa

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Juliana Pombo(94626)Hace 2 minutos
La columnista no se ha enterado de los ajustes a la campaña y el propósito de atraer nuevos electores. Prefiere obviar, eso sí, la importancia de que el centro también sea receptivo y esté dispuesto a negociar con el pacto. Pero los autodenominado de centro" prefirieron dejar abierta la posibilidad de que llegue quién llegue y encomendarse a alguna "fuerza" para que el daño del destripador de democracias no sea irreversible. Por su purismo, nos vamos a ir todos al abismo.
Jose Manuel Sanchez(4255)Hace 7 minutos
Patricia buenos días;en estos días estuve en unas buenas tertulias en París y nos reíamos a carcajadas de gente como usted,Daniel Samper,Enrique Santos,Ingrid Betancourt,Lucio……….”todo cambio es bueno pero nuestro billete en Mónaco”,ustedes solo producen risa.
CARLOS BARRGAN(lcggj)Hace 28 minutos
¡CIUDADANOS Y CIUDADANAS DE COLOMBIA, DESPIERTEN!. Colombia, no puede caer en manos de un fanfarrón que juró lealtad absoluta a otra Nación. Colombia, no debe votar por un candidato con clara mentalidad de lacayo, porque eso es votar estúpidamente contra los intereses de nuestra propia Nación. ¡CIUDADANOS Y CIUDADANAS DE COLOMBIA, DESPIERTEN!
DONALDO MENDOZA M.(67774)Hace 48 minutos
Tiene toda la pertinencia su columna, Patricia. Y de la Espriella mandó ya la primera señal: una lista de personas de la Costa (supuestos compradores de votos) acusados ante la justicia de USA; como quien dice: si soy presidente, esa será mi justicia. Una clara y enfática ofensa a nuestra soberanía.
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