El manejo que le ha dado el presidente a la etapa preelectoral no ha sido responsable: en un momento de tanta pugnacidad, cuando ya han matado a un precandidato presidencial y a varios miembros de campañas, se ha empeñado en sembrar dudas sobre el sistema electoral y la transparencia de la Registraduría. En alguna ocasión dijo que acataría el resultado si no hay fraude, lo cual puede entenderse como que lo acatará si gana el candidato de sus afectos. Pero lo que no tiene en cuenta el presidente es que si él, como primera autoridad de la nación, esgrime ese argumento, le está dando herramientas a sus enemigos para que digan lo mismo. Y ante unos resultados finales que, según las encuestas, se prevén reñidos, la situación puede salírsele de las manos y correrse el riesgo de que surjan enfrentamientos violentos.
Además, no hay motivo para sembrar esas dudas. Por una parte, la Registraduría colombiana es de una agilidad impresionante: generalmente, los ganadores se conocen unas tres horas después de cerradas las urnas. Y, por otra parte, el Registrador ha sido claro en explicar que aquí el escrutinio es manual y no electrónico. “Colombia tiene un proceso electoral eminentemente manual; los votos son manuales y las actas electorales de cada mesa, los E-14, también”. Y ha agregado: “mantener narrativas de fraude es un grave riesgo de violencia”.
La discrepancia radica en que el presidente insiste en que la Registraduría permita una auditoría técnica independiente del software electoral con participación de expertos y campañas políticas, y el Registrador se ha negado a ello para evitar riesgos de adulteración del mismo. Por eso, en medio de la controversia, es fundamental la advertencia del jefe de la misión de observadores de la Unión Europea, José Antonio de Gabriel, quien ha afirmado que el sistema utilizado por la Registraduría es perfectamente trazable y verificable y que esa entidad, en vez de entregar su código fuente, debe protegerlo.
Por todo lo anterior, especialmente por la irresponsabilidad del presidente al esparcir la duda sobre posible fraude electoral, es muy importante que, por una parte, los partidos asignen a cuantos testigos electorales quieran y, por otra, que la opinión rodee al registrador Hernán Penagos, quien ha desempeñado su labor con eficacia y honestidad. Además, es clave que el presidente sea consciente de los riesgos. Por ello es oportuno el llamado del Procurador General Gregorio Eljach, quien le pidió a Petro que contribuya a un clima de tranquilidad y que se abstenga de usar las plataformas oficiales para hacer proselitismo. “Vengo a exhortar al señor presidente de la República, Gustavo Petro Urrego, a que contribuya positivamente a crear un clima de tranquilidad en este momento tan importante para la paz de nuestra nación. Si bien es legítimo que defienda su obra de gobierno, es improcedente el uso de las plataformas oficiales o la dignidad de un cargo para hacer proselitismo electoral a favor de una causa o en contra de otra”. También agregó que su condición de jefe de Estado no lo exime de su rol de servidor público, sino que, por el contrario, lo obliga a ser el primer guardián de la Constitución, lo que incluye la prohibición de participar de manera indebida en política electoral.
Así, pues, sólo queda rogarle al presidente que, ya que los ánimos están encendidos, no sea él quien prenda la chispa que haga explotar la violencia.