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¿Cómo se entiende que la mayoría de la gente apruebe la gestión del presidente Santos, pero que, al preguntarle puntualmente su calificación a cada uno de los aspectos del gobierno, lo raje en casi todos?
Al analizar el tabulado de una encuesta realizada este mes por el Centro Nacional de Consultoría para el noticiero CM& aparece una opinión pública contradictoria y, a la larga, poco sólida en su apoyo a Santos: si bien el 56% de la gente dice que aprueba su gestión, y el 68% está de acuerdo con que se hayan abierto los diálogos de paz con la guerrilla, con la excepción de la calificación que los encuestados le otorgan al manejo que el presidente les ha dado al deporte (73%), las relaciones con otros países (61%), la tecnología y las comunicaciones (59%) y la cultura (50%), en casi todos los demás aspectos lo rajan: muy injustamente, los encuestados no reconocen el buen manejo de la economía y del empleo que ha hecho este gobierno, y estos puntos sólo los aprueban, en su orden, 26% y 19% de los colombianos; el manejo de la infraestructura lo aprueba el 32%; el de la educación el 34%; el de la salud el 13%; el del medio ambiente el 25%; el de la agricultura el 18%; el de la minería el 19%; el de la vivienda el 48%; el de las relaciones con los partidos políticos el 38%; el de la representación regional en el Gobierno el 34%: el de las relaciones con el Poder Judicial el 31%; el de las relaciones con el Congreso el 38%; el de la seguridad en cuanto a la guerrilla el 17%; en cuanto a la delincuencia común el 11%; en cuanto al narcotráfico el 23%; en cuanto a los paramilitares el 19%, y en cuanto a las bacrim el 15%.
Y ante la pregunta de si el país va por buen camino, sólo el 49% opina que sí y el 48% afirma que no.
Entonces, según la gente, ¿en qué le va bien al presidente Santos? Le va bien en la paz.
Pero en el apoyo a su política de paz también se ven contradicciones: si bien al 86% le interesa personalmente que se firme el acuerdo de paz y el 77% cree que el país se beneficiaría con la firma de dicho acuerdo, sólo el 49% cree que los diálogos van a traer mayor paz, y el 46% cree que serán una ocasión para acarrear más violencia. Es de suponer que esos resultados mejoren cuando el país digiera los acuerdos revelados esta semana.
Aun cuando la aprobación general que la gente le da a la gestión de Santos no es un promedio sino una cifra global, los datos anteriores, vistos en su conjunto, demuestran que al presidente, y a la mayoría de sus ministros, les faltan las principales tareas por realizar: primero, tienen que hacerles sentir a los colombianos que las promesas sí se cumplen, que las cosas sí se hacen, que los resultados en las distintas áreas sí se producen, y que el discurso no se les queda en mera filosofía; segundo, deben ser capaces de comunicar sus logros; tercero, tienen que mejorar la seguridad ciudadana de manera contundente y transmitirle a la gente la sensación de que está protegida y cuidada, y cuarto, al presidente le toca conseguir que los colombianos sintamos que él ejerce un liderazgo rotundo, que no es maleable por las presiones y que, por esa razón, de su mano, marchamos hacia puerto seguro.
De lo contrario, el que lo recordemos como un buen o un mal gobernante quedará en manos de las Farc.
A Dios lo que es de Dios: ¡fue un buen discurso el del presidente Santos ante la Asamblea General de la ONU!
