25 Nov 2022 - 5:30 a. m.

Peligros de una paz leguleya

En la fotografía, con palmeras de fondo, publicada por el diario El País, José Félix Lafaurie —samario, de 64 años, presidente de la Federación de Ganaderos, marido de la estridente senadora del Centro Democrático María Fernanda Cabal, derechista hasta la médula y ahora miembro del equipo negociador con el Eln, nombrado por el presidente Gustavo Petro— mira sonriente a Israel Ramírez, alias Pablo Beltrán —santandereano, jefe del equipo negociador de esa guerrilla—, quien sostiene en la mano izquierda la novela Blanca oscuridad, del periodista Jorge Enrique Botero. Beltrán sonríe también, pero mira a lo lejos... Parece como si hubiesen sido amigos de tiempo atrás. Y lo que habían sido era acérrimos enemigos. Sin embargo, seguramente entre ellos operó la magia que surge muchas veces cuando dos personas se miran a los ojos y se descubren como seres humanos.

Lafaurie es ingeniero civil con maestría en Economía, terrateniente, defensor de los ganaderos, exviceministro de Agricultura y exsuperintendente de Notariado y Registro, acusado de tener vínculos con el paramilitarismo. Pablo Beltrán, antiguo estudiante de Ingeniería de Petróleos de la Universidad Industrial de Santander, en los años 70 ingresó al Ejército de Liberación Nacional, ascendió en el escalafón guerrillero hasta llegar a ser miembro del Comando Central y ha sido acusado de estar involucrado en extorsiones, concierto para delinquir, desaparición y desplazamiento forzados, secuestro, rebelión y terrorismo contra la infraestructura petrolera. Ambos muy probablemente lograrán esta vez ponerse de acuerdo y, junto con el Gobierno Petro y los demás miembros de los equipos negociadores, llegar a la paz.

¿Pero por qué en esta ocasión sí y las siete anteriores no? Porque por primera vez, como lo escribió León Valencia en Cambio y como lo manifestó Pablo Beltrán, el Eln está negociando con un gobierno de izquierda, porque se identifica con él en varios puntos, porque todos están conversando sin condiciones previas, porque Petro los dejó sin argumentos políticos para seguir en armas y porque las reformas que se acuerden en la mesa se van a ir implementando. Seguro también, porque sienten que se les va la vida (los jefes elenos son adultos mayores: Gabino, 72 años; Antonio García, 66; Pablo Beltrán, 68), se dan cuenta de que la lucha armada ya no tiene futuro y en cambio ven que un antiguo guerrillero como Petro, de 62 años, sin renunciar a sus convicciones, llegó al poder por el camino de la paz y ellos por el de las armas no tienen posibilidad.

Sin embargo, para que no fracase esta gran esperanza de paz, tanto los negociadores del Gobierno como los del Eln deben ser audaces (Petro ya lo fue y de qué manera: nombró a Lafaurie) e informarle al país lo que vayan acordando en la mesa, en vez de mantenerlo en silencio hasta el final, como ocurrió en el proceso con las Farc: eso generó en la opinión elucubraciones y distorsiones inconvenientes. Pero, además, ambos equipos y el Gobierno en pleno tienen que hacer un esfuerzo infinito para no sucumbir ante ese maldito santanderismo colombiano que todo lo complica y lo paraliza.

Entonces así tendríamos paz…

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Felicitaciones grandes a Fidel Cano, ganador del Premio Simón Bolívar a la Vida y Obra de un Periodista, quien ha hecho de este querido periódico un refugio de la libertad de pensamiento y opinión. Gracias, Fidel, por tus luchas y tu espíritu libertario.

www.patricialarasalive.com, @patricialarasa

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