La semana pasada comenzó a respirarse otro aire en el país. El presidente Petro invitó a la Casa de Huéspedes Ilustres de Cartagena a diez de los empresarios más importantes y poderosos de Colombia para que, sin puyas de por medio, almorzaran con él y con un reducido grupo de asesores entre los cuales se encontraba el ministro de Hacienda. Esto le da inicio a un camino constructivo en la relación entre el presidente y los empresarios, a varios de los cuales él se había dedicado a atacar de una forma que poco bien le hizo a la confianza que se necesita para que la inversión y la economía crezcan.
El ambiente de la reunión fue grato...
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