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Señor presidente electo:
Me dirijo a usted para implorarle que, en aras de cumplir su promesa de darle seguridad al país, por favor no vaya a incendiarlo más; no malogre lo que con tanto esfuerzo se ha conseguido; no amplíe, triplicándola, la violencia de hoy.
A diferencia de su primera alocución como presidente electo, en la que su lenguaje se mostró menos agresivo, su discurso del lunes me dejó estupefacta porque, a partir de sus palabras, puede crecer la violencia de forma vertiginosa.
Ya sabíamos que usted pensaba acabar con las conversaciones de paz, desbaratar la oficina del Comisionado de Paz y eliminar la JEP, lo cual no es tan fácil porque hace parte del bloque de Constitucionalidad creado a partir del acuerdo de Paz firmado en el 2016 entre el Estado y las FARC.
Pero decir que Rodrigo Londoño, ex jefe de las FARC, quien durante diez años ha cumplido los acuerdos de paz, “debe estar preso de por vida” y que va “a trabajar en ello” es de una gravedad inmensa por el impacto sicológico que puede generar en los casi 12 mil ex combatientes que continúan acogidos al Acuerdo. Ellos viven en paz en distintos lugares del país, no obstante que el Estado no ha sido capaz de garantizarles su seguridad, hasta el punto de que ya van casi 500 desmovilizados asesinados.
Independientemente de que los acuerdos de paz estén blindados jurídicamente y el nuevo presidente no pueda desbaratarlos de un plumazo; no obstante que Londoño y demás ex miembros del Secretariado de las FARC hayan sido juzgados por la JEP y estén esperando que les impongan las penas, por bajitas que ellas sean; así el Acuerdo de Paz haga parte del bloque de constitucionalidad y modificarlo no sea tan fácil porque requeriría que pasara una reforma constitucional en ese sentido; a pesar de que así usted quiera no pueda poner preso a Rodrigo Londoño; el solo hecho de que el nuevo presidente de Colombia afirme que el jefe de las antiguas FARC “debe estar preso de por vida” y que va “a trabajar en ello”, puede llevar a que muchos, si no la mayoría de los casi 12.000 ex combatientes que están hoy desmovilizados y viven en paz, sienta que si su jefe no tiene garantías jurídicas, ellos menos. Y entonces vuelvan a las armas.
El riesgo es aún más grave si se tiene en cuenta que muchos de ellos han iniciado proyectos productivos como fabricar cerveza, artesanías, etc., la mayoría de los cuales han fracasado porque montar negocios exitosos es muy difícil; si se piensa que les acaban de suspender el pago del subsidio que les daba el gobierno; si se considera que han estado sometidos a una constante presión de los miembros de las disidencias y de la Nueva Marquetalia que les dicen que abandonen el Acuerdo de Paz porque el Estado nunca cumple sus compromisos; y si ven que a cada rato matan a un nuevo excombatiente.
Solo piense una cosa, presidente electo: si usted fuera uno de esos excombatientes; si usted se hubiera quedado sin ingresos; si viera que a sus compañeros los matan con frecuencia; y si escuchara al presidente decir que va a hacer lo posible por encarcelarles al jefe, es decir, por desbaratar e incumplir los acuerdos de paz, ¿usted qué haría?
Su deber es cumplir su promesa de darle seguridad al país, presidente De la Espriella; capturar cuanto antes a Mordisco y a los otros que andan sueltos delinquiendo. Pero, por favor, no multiplique el incendio desbaratando lo que sí ha funcionado.
Se lo ruego, por la Patria.
@patricialarasa
