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1 Jul 2022 - 5:30 a. m.

Un Informe Final para leer muchas veces

“Queremos que el informe produzca el efecto de una piedra que cae en un cuerpo de agua y que sus ondas ericen la superficie entumecida de Colombia”, dijo el padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, en el discurso que pronunció con motivo de la entrega del Informe Final.

Ojalá así sea... Aquí, apartes de ese discurso suyo que tendremos que leer muchas veces:

“La escucha de las víctimas nos ha sacudido brutalmente: ante las kilométricas filas de niños y de niñas llevados a la guerra; la procesión interminable de buscadoras de compañeros e hijos desaparecidos; la multitud de jóvenes asesinados en ejecuciones extrajudiciales; las fosas comunes y los cadáveres de muchachos y muchachas rurales desperdigados en las montañas, muchos de ellos indígenas y afros que fueron llevados como guerrilleros o paramilitares o soldados y murieron sin saber por quién peleaban; los miles de mujeres abusadas y humilladas; los poblados masacrados y abandonados; resguardos indígenas y comunidades negras devastados y en confinamiento; millones de hogares desplazados que abandonaron parcelas y ranchos; los miles de soldados, policías, exguerrilleros y exparamilitares que deambulan cojos, mancos o ciegos por los explosivos… Y pudiéramos seguir… pero déjenme detenerme por ahora compartiendo preguntas que nos hemos hecho: ¿por qué el país no se detuvo para exigir a las guerrillas y al Estado parar la guerra política desde temprano y negociar una paz integral? ¿Cuál fue el Estado y cuáles las instituciones que no impidieron y más bien promovieron el conflicto armado? ¿Dónde estaba el Congreso? ¿Dónde los partidos políticos? ¿Hasta dónde los que tomaron las armas contra el Estado calcularon las consecuencias brutales y macabras de su decisión? ¿Nunca entendieron que el orden armado que imponían sobre los pueblos y comunidades que decían proteger los destruía y luego los abandonaba en manos de verdugos paramilitares? ¿Qué hicieron ante esta crisis del espíritu los líderes religiosos? (…) ¿Qué hicieron los educadores? ¿Qué dicen los jueces y fiscales que dejaron acumular la impunidad? ¿Qué papel jugaron los formadores de opinión y los medios de comunicación? ¿Cómo nos atrevemos a dejar que pasara y a dejar que continúe?”.

“Llamamos a tomar conciencia de que nuestra forma de ver el mundo y relacionarnos está atrapada en un «modo guerra» en el que no podemos concebir que los demás piensen distinto (…). Así, la oposición se vuelve mortal porque las personas se convierten en meros obstáculos. Esa forma de pensar es la que ha posibilitado aberraciones como que los seres humanos fueran convertidos en humo y cenizas en las chimeneas del horno crematorio de Juan Frío, o pasaran a ser simples cifras en los listados de «dados de baja en combate» de los «falsos positivos»; también fue lo que posibilitó que los soldados devinieran trofeos de caza para la guerrilla, que encontráramos en bolsas de basura los despojos de políticos abaleados, que nos acostumbráramos a las muertes suspendidas del secuestro y a recoger los cadáveres diarios de líderes incómodos”.

¿Qué nos pasó como seres humanos, por Dios? ¿Por qué no reaccionamos ante esa barbarie? ¿Cómo pudimos dormir tranquilos tantas décadas? En solo 33 años de conflicto, entre 1985 y 2018, matamos a más de 450.000 compatriotas, 80 % de ellos civiles. ¡No hay nada que justifique ese horror! Parémoslo ya!

Gracias infinitas a Pacho de Roux y demás miembros de la Comisión de la Verdad.

www.patricialarasalive.com, @patriacialarasa

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