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Falcao ingresa oficialmente al Rayo Vallecano
A esta hora Radamel Falcao García se incorpora oficialmente al Rayo Vallecano de Madrid en medio de una gran expectativa por los aficionados. El colombiano vestirá el dorsal número tres, y se espera que “El Tigre” debute este fin de semana en el clásico madrileño contra Getafe en una nueva jornada del campeonato español.
A esta hora Radamel Falcao García se incorpora oficialmente al Rayo Vallecano de Madrid en medio de una gran expectativa por los aficionados. El colombiano vestirá el dorsal número tres, y se espera que “El Tigre” debute este fin de semana en el clásico madrileño contra Getafe en una nueva jornada del campeonato español.
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25 Jun 2021 - 5:30 a. m.

Un libro para leer muchas veces

“«Trabajo con mi memoria. La memoria es mi herramienta y mi materia prima. No puedo trabajar sin ella. Ayúdenme»”, cuenta Rodrigo García —en su libro Gabo y Mercedes: una despedida— que decía su padre, Gabriel García Márquez, agobiado por esa enfermedad del olvido que predijo en Cien años de soledad. Esa frase la repetía “muchas veces por hora y por media tarde. Era extenuante. Con el tiempo pasó. Recobraba algo de tranquilidad y a veces decía: «Estoy perdiendo la memoria, pero por suerte se me olvida que la estoy perdiendo»”.

En su libro, que ocupa el primer lugar en ventas desde cuando fue publicado hace un mes, Rodrigo se despide de sus padres y narra el fin del Club de los Cuatro, compuesto por ellos, su hermano y él. Lo hace en un texto impecable de 104 páginas, que he leído dos veces y leeré muchas más, porque está lleno de ternura, distancia, cercanía, sinceridad y amor, se atreve a revelar los detalles más humanos del impacto de la enfermedad en Gabo y se aproxima a su final con tal maestría que, con seguridad, él, quien siempre lamentó que su muerte fuera la única faceta de su vida sobre la cual no podría escribir, estaría orgulloso de la perfección con que la narró su hijo. (“Mis hijos me han quedado mejor hechos que mis libros”, me dijo Gabo una vez).

Pero Rodrigo no se detiene solo en la enfermedad y en la muerte de sus padres, sino que a través de esas pocas páginas los retrata: a Gabo, con su disciplina de hierro, su capacidad de concentración, su sentido del humor, su interés por la música y por la gente (por toda la gente, desde los reyes y los presidentes hasta las cocineras y los choferes); a Mercedes, con su complejidad y su dureza acompañada de ternura a la vez.

Rodrigo, espléndido director de cine, ha hecho, pues, un libro magistral, dedicado a su hermano Gonzalo. Sostiene que no escribirá otros libros. Sin embargo, escudriñándolo más, confiesa que a lo mejor escriba uno sobre sus hijas. “Este fue sobre la relación hacia arriba, el otro sería sobre la relación hacia abajo; pero me estoy recuperando de este libro todavía”, dice. “La muerte de un segundo padre es como si se acabara un planeta. Hay esa sensación de ¡guau!: ¿a dónde se fue todo aquello? Y, claro, ¡no se ha ido!”, afirma, porque, como dice en la última frase de su libro, “por ahora todavía estoy aquí, pensando en ellos”.

Como estoy aquí yo pensando en ti, Herman Moreno, neurocientífico brillante, discípulo predilecto de Rodolfo Llinás. Herman, ser humano de los grandes, ensayista, dramaturgo, melómano, lector voraz, gran conversador, gocetas, el mejor de los amigos... ¿Quién iba a imaginarse que se iría tan pronto, a los 56 años, con tantas investigaciones por concluir sobre el mal de Alzheimer y el impacto de las enfermedades metabólicas en la capacidad cognitiva, con tanto por disfrutar y por vivir… Sin embargo, un cáncer de páncreas fulminante lo truncó todo. Pero quedaron sus textos científicos, su obra de teatro, sus ensayos, sus reflexiones, la huella que estampó en sus alumnos, los buenos recuerdos que dejó en su familia y sus amigos… Para su madre, su familia y amigos, mis sentidas condolencias. Para el doctor Llinás, quien me escribió que “la pérdida de un colega y amigo como lo fue Herman es una catástrofe emocional”, un abrazo grande. Y para ti, Herman Moreno, mi cariño y gratitud sin límites. Y ahora, tú, descansa en paz.

www.patricialarasalive.com, @patricialarasa

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