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En Sopó: espíritu petrista, método santista

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Pedro Viveros
27 de septiembre de 2022 - 05:01 a. m.
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Desde la Casa de Nariño se anuncia una suerte de “retiros espirituales” para coordinar la agenda de gobierno, evaluar los 100 días y concretar una línea común de comunicaciones. El evento se realizará en la sabana de Bogotá en la hacienda presidencial Hato Grande los días 29 y 30 de septiembre. Por ahora está confirmada la asistencia de todo el gobierno encabezado por el presidente Petro. Como dato curioso esa propiedad fue expropiada por Simón Bolívar a un poseedor español. Años después, Virgilio Barco, como ministro de Obras, convenció al expresidente Alberto Lleras de recibirla ya que el municipio de Sopó no tenía recursos para mantenerla. Desde cuando en 1959 el Estado colombiano la administra, el presidente que menos la utilizó fue Álvaro Uribe por su aversión al frío del altiplano.

Luego de ese breve repaso histórico del escenario donde se reunirá el petrismo puro y duro para afinar su gestión, en mi condición de ciudadano me permito enviar unas ideas sueltas, una especie de intervención personal dentro del marco de los tan mentados “diálogos regionales (Sopó es Cundinamarca) vinculantes” para que estas opiniones, al menos, alcancen a ser oídas por parte de quienes allí se reunirán.

Señores: ustedes tienen cuatro años de mandato gubernamental y por lo que hemos podido apreciar están pasando la línea de ser percibidos como reformistas a la de refundadores de Colombia por la cantidad de proyectos y enunciados que hacen diariamente. Me permito recordar que cada propuesta, mención o idea que ustedes lanzan ante la opinión pública nacional, quienes las reciben las toman como HECHOS, no como especulación política y ante la avalancha de reformas política, tributaria, laboral, salud, policía, pacificación, transición energética, pensiones, etc., están enviando, además de muchos mensajes, una especie de agobio descontextualizado que puede contradecir la legitima victoria que obtuvieron el 19 de junio pasado: Cambio sí, pero sin ruptura porque ganaron con un apretado tres por ciento de diferencia. Un país dividido no es buen receptor de tan variadas reformas porque no hay consonancia entre quienes ganaron y aquellos derrotados, a ambos sectores tienen que gobernar y comunicar. Les recuerdo que, a diferencia de ustedes, las amplias victorias de Hugo Chávez y Álvaro Uribe les sirvió para todo, incluso para reelegirse o perpetuarse por ellos o por interpuestas personas.

La campaña terminó. Hoy en día no hay copartidarios en la escena política democrática. Lo que surgen son fanáticos. Son más la forma que el fondo las que ganan elecciones, pero en el ejercicio del poder a pesar de querer tener una mayoría diaria vía la efervescencia de micro relatos secuenciales, tienen que abrir un espacio para la razón porque tanto la vocería como los trinos tienen un límite y el riesgo es que exista una desconexión entre las emociones de los fans petristas y la realidad que no se puede cambiar con un discurso agitador desde un activismo ministerial, sino con políticas públicas moldeadas por un consenso que pueden facilitar hacerle digestión a los propósitos del gobierno y así evitar el desmoronamiento de buenas iniciativas.

El expresidente Juan Manuel Santos, no propiamente enemigo del petrismo, les sugirió tener un método y narrativa. Ojalá le acepten esta sugerencia al premio Nobel, pero sobre todo que logren amalgamar un mensaje central de gobierno porque no es usual que un equipo desperdicie momentos comunicativos y de ejercicio gubernamental, mismo sector que en la disputa electoral se mostró afinado al momento de derrotar a sus rivales, pero que hoy se entrecruzan y pisan relatos de forma permanente o que no se sepa si este será el gobierno de la paz total, de la igualdad, de la Colombia Humana o como reza un slogan en los despachos digitales del gobierno: “Tu Gobierno”.

Santos también nos enseñó: Gobernar es comunicar.

@pedroviverost

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