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¡Expresidentes, oigan a Duque!

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Pedro Viveros
04 de septiembre de 2026 - 05:00 a. m.
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El libro anterior de Jared Cohen fue Accidental Presidents, un trabajo sobre ocho presidentes de los Estados Unidos que asumieron el poder luego de las muertes de quienes lo ostentaban. Su nuevo best-seller tiene como eje central la vida de siete expresidentes norteamericanos, y sus labores luego de entregar la presidencia. La vida después del poder aborda primeramente a Thomas Jefferson, el tercer presidente de la Unión y cerebro vital de la Declaración de Independencia de ese país. El segundo en aparecer en estas páginas es John Quincy Adams primer hijo de un presidente estadounidense, John Adams. El siguiente capítulo del libro se lo dedica a Grover Cleveland, el segundo expresidente después de Donald Trump de regresar a la presidencia luego de un intervalo por haber pedido la reelección. El cuarto mandatario en este libro es William Howard Taft quien aparte de hacer política tenía como oficio ser un jurista. Después viene la vida pospresidencial Herbert Hoover, mandatario republicano de los principios de la Gran Depresión. El sexto hombre de estado de esta obra es Jimmy Carter, quien lleva el título entre los norteamericanos de “Mejor Expresidente de los Estados Unidos”. El último líder estudiado es George W. Bush, sobre quien recayó la responsabilidad de manejar su país y al mundo occidental luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Luego de cerrar las 465 páginas queda la sensación de que cada uno de estos expresidentes tenían la idea central de que había otra vida después de abandonar las veleidades de la política. Es más, se podría decir que desde el mismo momento que ganaron las elecciones y se posesionaron estaban pensando cuál sería su derrotero pospresidencial. Por ejemplo, Jefferson antes, durante y después de ser presidente gravitó en él la idea de fundar una universidad. Y precisamente a eso se dedicó hasta el día de su muerte cuando logro ver los recursos, construcción y el curriculum de los estudiantes de uno de centros de estudios más importantes del mundo: Universidad de Virginia. Cuenta Cohen que se dio el lujo de tener como miembros de la primera junta de esta institución a otro padre fundador de la Unión Americana James Madison y al propio presidente en ejercicio en ese momento: James Monroe. ¿El poder para qué?

Otro digno visionario de otra manera de vivir después de entregar el poder fue Howard Taft. Fue el presidente 27 de los norteamericanos. Pero esta posición no lo obnubiló. No lo cegó para construir un camino en materia legal que luego de ejercer la primera magistratura de 1909 a 1913, le permitió ser el décimo presidente del Tribunal Supremo de Justicia de 1921 a 1930 donde produjo los fallos y salvamentos de votos que aún hoy son precedentes judiciales.

En nuestro país, salvo Belisario Betancur, cumplidor de hacer otra vida luego de dejar la Casa de Nariño y a quien poco se le oyó opinar sobre lo divino y lo humano que acontecía a su alrededor. Durante su vida pospresidencial se dedicó a dejar fundamentos vitales de la vida cultural colombiana, que aún perduran.

El libro lo prologa el expresidente Iván Duque Márquez, para quien “es curioso, pero muchas personas, después de ocupar el poder presidencial, son todo menos felices. Una gran mayoría de los expresidentes vive añorando el poder, la influencia diaria, el púlpito desde el cual se dirigen a la ciudanía y la pompa y las cortesías que rodean las mieles del poder supremo. Otros traducen su amargura en querer seguir mandando con el control absoluto de los partidos. Pretenden todavía impartir instrucciones a todos sus copartidarios como si se tratara de un poder celestial, a costa de volverse el palo en la rueda de sus sucesores”.

Después de los retos inimaginables que endurecieron y endurecen la vida de los hombres poderosos, vale la pena experimentar la búsqueda de la felicidad después de dejar el poder. ¡Oigan a Duque!

@pedroviverost

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David Valencia Cuellar(0vhxw)Hace 1 hora
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