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Gabinete, primera cruzada de Petro

Pedro Viveros

26 de julio de 2022 - 12:01 a. m.
Los primeros nombramientos que hizo Petro para su gabinete: Leyva, Ocampo, López, Ariza, Muhamad y Corcho.
Foto: El Espectador
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El grito de ¡qué se vayan todos! en Argentina de 2001 originó un escenario público que hasta el día de hoy no se cierra en ese país. Luego de cacerolazos y piquetazos contra los dirigentes, escogieron en democracia una ruta que sigue siendo un remedio inconcluso y bastante cuestionado. Eran las nuevas generaciones de argentinos que iniciaban el siglo XXI con unos deseos de cambiarlos a todos. Una mañana de octubre de 2019 jóvenes chilenos desesperados con la incertidumbre que les tocó vivir, similar a lo ocurrido con la subida del transporte en Sao Pablo en mayo de 2013 que puso en crisis el segundo mandato de la expresidente Dilma Rousseff, decidieron irrespetar y evitar pagar el nuevo costo del boleto. La reacción popular y artística de los protestantes de ese país se resumió bajo el lema “No se trata de 30 Pesos. Se trata de 30 años”. En Colombia en 2021 hubo un estallido contra una reforma tributaria cuyas consecuencias de los paros y bloqueos todavía hoy, como en Argentina y Chile, no concluyen.

La esencia de esas manifestaciones democráticas fueron siempre el temor al futuro. En la actualidad una generación tiene elementos claros y comunes para lograr sobrevivir este mundo: cuidar el planeta para no perderlo, luchar contra la desigualdad, la inclusión, vivir en paz y oportunidad a las identidades. Cuando el actual ganador de las elecciones, Gustavo Petro, quien enarboló la democracia callejera, tuitea a cuenta gotas la composición de su gabinete, pareciera que quienes conformarán su equipo de gobierno serán la respuesta a la contextura que amalgamaron las protestas.

Veamos: Álvaro Leyva, Cecilia López o José Antonio Ocampo son en esencia sobrevivientes de los partidos tradicionales que conocimos hasta 2002, pero lograron perdurar en la función de lo público por combinar experiencias permanentes siempre leyendo los cambios constantes de su sociedad. Leyva, un godo “open mind”, siempre trasegando por las procelosas aguas de la política de la mano de rebeldes y sectores irregulares buscando lo que hoy se populariza como la “paz total”. Ocampo, un economista mundial con pensamiento socialdemócrata y Cecilia López, una persona esencialmente critica de la sociedad colombiana. Las ministras designadas de Ambiente y Salud tienen el fondo y la forma de un sector de “barras bravas” petristas que el nuevo presidente debe incluir en la composición de su potencial obra de gobierno. Los nombramientos de embajadores como Luis Gilberto Murillo y Leonor Zalabata son un potente mensaje para que el mundo sepa que en Colombia hay afros e indígenas, conocedores de las relaciones bilaterales y multilaterales, que viven en el mismo país de donde venían los funcionarios que ocuparon esas sillas diplomáticas por décadas.

El designado ministro de Defensa, Iván Velásquez, provocó una hecatombe en la oposición uribista. Seguramente tienen elementos de juicio para enarbolar criticas a ese nombramiento. Sin embargo, vale la pena recordar que ya hubo en el país designaciones que provocaron angustias políticas. Alguien recordaba que en primer gobierno de Álvaro Uribe nombró como “super ministro” al ultra radical de derecha Fernando Londoño Hoyos, con la amenazante tarea de fusionar los ministerios de Interior y Justicia. Las reacciones de los sectores derrotados y la briosa defensa de los ganadores sobre esa carga de profundidad duraron varios meses. Al final lo que corresponde es analizar las actuaciones de los funcionarios. Londoño, por ejemplo, salió muy mal calificado al final de su gestión.

Es conveniente que los gobernantes entrantes perciban lo que desean los nuevos colombianos, al fin y al cabo, la mayoría de los jóvenes fueron muy activos en su elección, pero mucho cuidado con lo ulterior que traen esas alteraciones porque esos mismos que exigen un paradigma de representación que guste y emocione, nunca se sienten representados por nadie.

@pedroviverost

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