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Los “malos” del 22

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Pedro Viveros
02 de marzo de 2021 - 03:00 a. m.
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La ansiedad preelectoral tiene a los interesados en los menesteres del poder en Colombia lanzando “palos de ciego” con el fin de marcar en las famosas “tendencias” en redes. No de otra manera se puede entender que los más elevados líderes de la actividad política les den trascendencia a las opiniones prematuras de algunos reconocidos miembros del mundo de la actuación y de otros impresentables “tramoyeros” que van de bando en bando mostrando, sin pudor, sus afanes por no perder sus cada vez más insignificantes votos. Llega a tal punto la presión por permanecer en la menguada memoria de los internautas que a veces dejan la percepción de estar buscando que todos los colombianos nos metamos en su esquizofrenia. ¿No se habrán dado cuenta que hoy los colombianos estamos pendientes de vacunarnos y en lo último que pensamos es en buscar un voto?

La desesperación, nada estratégica, los lleva a unir en un “Pacto Histórico” al primer hijo de vecino a quien le elevan una sola pregunta: ¿Quiere derrotar a Álvaro Uribe? (cuando no lo bajan de “sátrapa, dictador, asesino” y demás epítetos). De ser positiva la respuesta las puertas de este grupo son amplias y lo reciben en su regazo con la única condición de trabajar para que “jamás regrese el uribismo al poder”. Los ánimos los llevan a electrizar a los permanentes “oidores” que los siguen, no con interés sino con fanatismo, a despedazar la gestión de un exalcalde o exgobernador porque no están sus firmas en el electorero pacto. Olvidan que aquí ya hubo muchos “todos contra alguien”.

Los rivales de la anterior tendencia no se quedan atrás en los despropósitos preeleccionarios. La derecha y ultraderecha tejen en las mismas redes un imaginario con la pretensión de transportar virtualmente al colombiano a la campaña del 2018 donde por medio de una consulta interna polarizaron al máximo contra el “petrismo” para que fuera este exalcalde el rival en la segunda vuelta, momento en el cual escogieron al más “centrista” del uribismo para recoger los votos antipetro y ganar las elecciones. El próximo año puede ocurrir lo mismo. Una sola condición para estar en ese sector: ¿Quiere entregarle el país a Petro? (cuando no lo bajan de “guerrillero, asesino o caco”). De ser afirmativa la contestación, los portones están siempre firmes.

Nos queda la ilusoria liga que se abroga el “centro”. Son todos antiguos derrotados con ínfulas de representar “la fruta prohibida” del paraíso político nacional: lo mesurado, lo sensato, lo tranquilo. Olvidan que lo que hacen es “chupar rueda” de lo que dejan los verdes y petristas en el camino, acompañados por la paz de Juan Manuel Santos (un presidente que sabe más de poder que de persuadir votantes). Para pertenecer a este “montón” la pregunta es: ¿Quiere vivir en una Colombia sin Petro y Uribe? De ser positiva, comienzan a esculcar los votos del recién llegado. Han alcanzado la “lisura” política de insuflar a un rector universitario con el evidente propósito de consagrar a un gran pensador (que tanta falta le hace por estas calendas a esta nación) con la corona de espinas de la “jugadita” que le hiciera, el cerebro de este sector, al propio promotor del tan soñado centro.

Olvidan estos esgrimistas electoreros que las pandemias, la cuarta revolución, a los emprendedores, los vegetarianos, los LGBTI, los antiemisiones, los ambientalistas, les gusta hacer las preguntas, sin intermediarios, porque son ellos los que tienen múltiples cuestionamientos a los dirigentes que hoy están más preocupados por enfatizar en lo que el académico Mauricio García Villegas en su reciente libro “El país de las emociones tristes” describe: “allí donde descuellan las emociones tristes, como en Colombia, prospera un tipo de moralidad, con un énfasis particular en el mal, en la gente mala y en la necesidad de castigo”.

Ojo con el 2022, de pronto puede servirnos para transformarnos.

@pedroviverost

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Contumaz(likt7)02 de marzo de 2021 - 05:19 p. m.
Cuando no tienes argumentos ni espíritu dialéctico en una discusión, ayuda defenderse con pugnacidad y deslegitimar, deconstruir, cosificar y devaluar con bravuconearía señalando al mundo entero de esa culpa, por su puesto no al sicario...toda esta banalidad y estulticia es la incultura de masas aquiescentes que se enseñorean con saña contra humildes y vulnerables...y todo por dinero!!! jajajaja
Atenas(06773)02 de marzo de 2021 - 02:59 p. m.
Uy,Pedro, se te olvida un detallito así de pequeñito. Todavía hoy, entre luces y sombras, podemos disfrutar de esta descaecida democracia gracias al bienamado A.URIBE, y nos podemos expresar libre y soberana/ aun en el tortuoso camino q' de espinas nos sembró siniestro señorito santafereño y 8 años nos retrocedió. Se reitera, un sist.de gbno. centralista ha sido nuestra sempiterna calamidad.
orlando(33376)02 de marzo de 2021 - 08:23 a. m.
Te equivocas de inmediato si piensas que una sola persona podrá cambiar esta barbarie, ombe
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