Publicidad

Ansiedad política

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Piedad Bonnett
03 de noviembre de 2024 - 05:05 a. m.
“No hay duda de que elecciones como las que van a realizarse en Estados Unidos afectan el bienestar emocional de las gentes”: Piedad Bonnett.
“No hay duda de que elecciones como las que van a realizarse en Estados Unidos afectan el bienestar emocional de las gentes”: Piedad Bonnett.
Foto: EFE - JOHN G. MABANGLO
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

El sábado 27 de octubre, The New York Times dedicó una página entera a alertar sobre los peligros que representa Donald Trump. En letras enormes, este es el texto: “Donald Trump dice que va a perseguir a sus enemigos, a ordenar deportaciones masivas, a usar soldados contra los ciudadanos, a abandonar a los aliados, a hacer politiquería con los desastres naturales. Créanle”. Se trata de un ejemplo claro de lo que media humanidad está sintiendo en este momento: terror de lo que puede suceder si Trump es elegido presidente de los Estados Unidos.

Muchos sabemos lo que encarna Trump: homofobia, xenofobia, racismo, machismo, y una amenaza fascista contra la democracia. Por tanto, no es ahí donde voy a concentrarme, sino en algo de lo que poco se habla: de los efectos en la salud mental de los ciudadanos cuando estamos ante coyunturas políticas que significan cambios drásticos en nuestra vida. Según una encuesta llevada a cabo en julio pasado por la Asociación Americana de Psicología, un 77 % de los demócratas y un 62 % de los republicanos confesaron sentir un estrés alto frente a estas elecciones. Algo que se manifiesta para muchos en nerviosismo, depresión, pérdida de sueño, irritabilidad y fatiga. Y no es para menos. Unos y otros –pero unos más que otros– tenemos nuestras razones, miedos y aprehensiones.

No hay duda de que elecciones como las que van a realizarse en Estados Unidos –o las últimas en Venezuela o Argentina– afectan el bienestar emocional de las gentes. Las discusiones con familiares y amigos pueden volverse agresivas, e incluso acarrear rupturas. Y también se teme a la violencia. En el caso de Estados Unidos, esta vez, de una forma muy concreta, pues todo indica que hay un empate técnico entre Trump y Kamala Harris, y con los antecedentes del asalto al Capitolio en 2021 por una horda de radicales violentos dispuestos a todo, nadie descarta que esta vez haya desmanes o hechos de sangre. Pero, sobre todo, a la ciudadanía la angustia vislumbrar un futuro con pérdida de libertades, nuevas posibles guerras, desmonte de políticas progresistas, desastres económicos y persecución a minorías. Nada aterra más que un loco sin escrúpulos, ignorante y brutal, en el poder.

Todas las campañas se alimentan del miedo, pero la de Trump los ha exacerbado todos. Tiemblan los inmigrantes ilegales cuando los acusa de ser “criminales viciosos y sedientos de sangre”, o cuando anuncia que “el primer día lanzaré el mayor programa de deportación de la historia”; tiemblan las mujeres que se han sentido afrentadas desde siempre por las vulgaridades de este fantoche y que ven amenazado su derecho al aborto; tiemblan los extranjeros radicados en el país cuando oyen que Stephen Miller, asesor político de Trump, dice que “Estados Unidos es para los estadounidenses y solo para los estadounidenses”, algo similar a lo que pregonaba el Ku Klux Klan. Y los insultos perennes de Trump, que han sobrepasado todos los límites –llamando a Kamala “vicepresidente de mierda”, “holgazana” y “persona con coeficiente intelectual bajo”– mortifican, indignan e irritan a sus opositores, creando un clima de malestar emocional. Los sicólogos y sociólogos aconsejan no saturarse de información y buscar recursos para desfogar tensiones. Difícil, sino imposible.

Conoce más

 

Álvaro(bf4hu)05 de noviembre de 2024 - 08:45 p. m.
Excelente columna, la palabra fantoche le queda pequeña a este sujeto,
Luis(22892)05 de noviembre de 2024 - 05:55 p. m.
Trump ha saturado de ejemplos negativos a la humanidad. Lo único que le abono es que ha mostrado las grietas y errores de la democracia.
carmeza(g3os1)04 de noviembre de 2024 - 05:20 p. m.
Harris y Trump ? Seguirán promoviendo las GUERRAS y la brecha social . Del peor , el "mejor" sería Harris .
Natalia(dtuqq)04 de noviembre de 2024 - 03:07 p. m.
Una falsa dicotomía, como dijo Mauricio Jaramillo en una sesión de Palabras mayores. Kamala y Trump son la misma vaina. No hay democracia porque no hay posibilidad de elegir. Al igual que en la Unión Europea, los candidatos y luego representantes elegidos del pueblo son puestos y dirigidos por las empresas dueñas del mundo.
Lalo(70277)03 de noviembre de 2024 - 09:44 p. m.
Como si la Harris fuera mejor que Trump. Ambos reciben órdenes de los mismos. Como si a sus patrones les importara el color político. Su único color político es el dinero, las ganancias, la acumulación sin freno. Harris y Trump apoyan a los sionistas genocidas incondicionalmente. Demócratas y republicanos han hecho guerras en todas partes. Sus diferencias son cosméticas. Y personas como esta columnista, que se supone que sabe de estas cosas, engañan a sus lectores con columnas tontas como esta.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.