A las pocas horas de haber capturado a Maduro —no “extraído”, un eufemismo tan absurdo como el de “neutralizar” en vez de “dar de baja”—, las opiniones estaban ferozmente divididas entre los que justifican la incursión militar de Trump en Venezuela, aduciendo que esta “era la única manera de sacar al dictador”, y los que rechazamos el ataque por considerar que fue una demostración de poder imperialista que viola abiertamente el derecho internacional. Que condenemos el descaro de Trump, que ha declarado sin ambages que va por el petróleo y que “el dominio estadounidense en el hemisferio occidental no volverá a ser cuestionado de...
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