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Los elementos del desastre

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Piedad Bonnett
28 de junio de 2026 - 05:07 a. m.
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La presidencia de Abelardo de la Espriella significa un regreso al pasado. Porque le da nuevos aires a Álvaro Uribe, cuyo nefasto poder ultraconservador y autoritario ha hecho tanto daño al país. Pero, también, porque, si cumple sus promesas, retrocederemos en derechos adquiridos después de años de luchas; estará en peligro la JEP, que ha hecho un valioso trabajo en favor de la verdad y la reparación a las víctimas; y su propuesta de seguridad será a sangre y fuego. A DLE le interesa poco el daño ecológico y el cambio climático, y su incondicionalidad con el gobierno de Donald Trump compromete nuestra soberanía. Su visión de sociedad —homofóbica y centrada en la familia tradicional y la religión— es profundamente anacrónica y retardataria.

¿Qué procesos facilitaron que una ultraderecha como la de Abelardo llegara al poder? No hay una sola respuesta para explicar lo que, apelando al título de un libro de Álvaro Mutis, llamo los elementos del desastre. Porque este viene de lejos, de los muchos gobiernos corruptos o autoritarios o mediocres que fueron haciendo hervir el descontento de millones de ciudadanos de este país desigual y violento; pero que, después de apostarle al cambio, optaron, defraudados, por el voto castigo contra un presidente de una izquierda tan poco moderna como la derecha, que no ha parado de atacar la institucionalidad, de destruir la salud, de descalificar el saber, de atacar a los gremios, de trabajar con ineptos y corruptos, de hablar y hablar, engolosinado con sus hipérboles, y de producir trinos incontinentes sin pies ni cabeza. “Ahí donde se quebrantan las leyes lingüísticas, la falacia acaba privando de su alma a la verdad”, escribe Rob Riemen. Y de falacias ha estado repleto el discurso sin rigor de nuestro presidente.

No sólo las élites deseosas de proteger sus fortunas votaron por De la Espriella, como la izquierda quiere creer. Cualquiera puede comprobarlo en su entorno. Cientos de sencillos trabajadores colombianos fueron seducidos por las pirotecnias del tigre. Y por sus propuestas ultraconservadoras que, está visto, le llegan al corazón a millones. Porque “el pueblo” no es la entidad monolítica que el populismo imagina. Por otra parte, Iván Cepeda, un hombre decente, que durante años dio una lucha valiente contra un enemigo poderoso, no supo estar a la altura de su momento. Admirable que no cayera en el espectáculo circense de su contendor. Pero lo que vimos en campaña fue un ser impenetrable, que eludió el debate, que no se pronunció sobre muchas cosas, y se negó a dejarse entrevistar por los grandes medios dizque porque lo habían maltratado. Iván no tuvo sentido político. Eso no es conciliador ni tampoco táctico. Ahora, tardíamente resucitado, pareciera haber recobrado la voz, la fuerza, y la personalidad que le endosó a Petro en campaña. Volvió a ser el activista que siempre fue.

Finalmente: fue el centro —ese que dizque no existía o era refugio de tibios— el que hizo crecer los votos de lado y lado. Ahora muchos de sus detractores hablan de darle una oportunidad. ¿Se la dará el país desagradecido que se ha dado el lujo de desdeñar a personas íntegras y preparadas como Mockus, Carlos Gaviria, Humberto de la Calle y Sergio Fajardo?

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Pedro Juan Aristizábal Hoyos(86870)30 de junio de 2026 - 04:52 a. m.
No parece una columna centrada, como si usted apenas se diera cuenta del daño que le hizo la tibieza al país al generar tanto odio contra el gobierno, como si eso no tiene que ver consigo misma
Francisco(28018)29 de junio de 2026 - 03:55 p. m.
Igual, si Petro hubiese gobernado sin tacha, si Cepeda hubiese dado todas las entrevistas y debates (que tampoco dio De la Espriella) la derecha (peor, incluso que la de Uribe, que al menos es inteligente, quiere y conoce el país) hubiese recuperado el poder; tiene todos los medios económicos, de "información" y de manipulación, y, ahora recargados con el apoyo de EE UU e Israel.
Maria Clara Mendoza Londoño(12949)29 de junio de 2026 - 02:08 p. m.
Estoy de acuerdo. La actitud de Petro fue nefasta en la campaña de Cepeda y el principal elemento del desastre
rhurtado hurtado(27iyc)29 de junio de 2026 - 01:45 p. m.
Ay señora ya!!! Superelo. Dediquese a hacer novelas que es lo mejor que hace, su Petrosky y Cepedosky ya es pasado.
Dilson Guzmán M.(99704)29 de junio de 2026 - 11:49 a. m.
¿Atacar la institucionalidad? ¿Destruir la salud? ¿Descalificar el saber? ¿Atacar a los gremios? ¿Trabajar con ineptos y corruptos? Con todo el respeto y la dignidad que usted representa, debería ser más objetiva con los descalificativos que usa, incluso ser más responsable cuando dice "de falacias ha estado repleto el discurso sin rigor de nuestro presidente". Considero que nunca habíamos tenido un presidende hablando con tanta claridad y articulación con el mundo.
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