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Sabemos de los miles de personas que tienen que optar por el exilio debido a violencia o persecución política, entre ellos muchos colombianos, pero pocas veces podemos oír un testimonio minucioso de las tribulaciones del que lo sufre, y las consecuencias para su salud mental. Un caso espeluznante contado por una víctima se puede oír en el episodio titulado “La vida está en otra parte”, del podcast Radio Ambulante, al que cualquier persona puede acceder. En él, Andrés Celis, un joven politólogo especializado en conflicto armado que fue investigador en la Comisión de la Verdad, narra con detalles el viacrucis por el que ha estado pasando desde que una noche de 2022 una persona escaló hasta el segundo piso de su edificio y entró por una ventana a su apartamento. Los estragos fueron múltiples, pero lo que tuvo claro desde un principio es que el que entró lo que buscaba eran las entrevistas que él había hecho para la Comisión, pues sus grabadoras, su celular y un computador fue lo único que hurtó. Los detalles sobre la impericia de la inspección inicial de la policía y la Fiscalía son asombrosos. La hipótesis a la que se aferraron las autoridades fue que el asaltante habría sido un habitante de calle en busca de comida, algo que Andrés desestimó desde el comienzo y que la realidad iba a desmentir después. Una vez la Comisión presionó, los peritos aumentaron y la prensa divulgó el hecho.
Las entrevistas robadas eran las hechas por Andrés y el comisionado que era su jefe a los señores de la guerra, entre ellos a alias Otoniel, deportado días después, que daban información importantísima sobre qué personas poderosas —miembros del DAS, militares, políticos y empresarios— habían estado detrás del conflicto armado. A partir del robo, la Comisión, consciente del peligro que corrían Andrés y su compañero de apartamento, les dieron soporte logístico. Pero en vano: pronto empezaron las amenazas, el paulatino aislamiento para protegerse y proteger a su familia, y finalmente, Andrés debió exiliarse, con ayuda de varias instituciones, a una ciudad europea. Durante los meses que permaneció en Colombia después del hurto, la Fiscalía solo lo citó una vez.
Andrés narra también, con visible congoja, su incredulidad a la hora de pasar las barreras del aeropuerto, la dureza del invierno, sus dificultades para adaptarse, pero también su confianza en que está a salvo. Pero no. Lo que posteriormente le sucede lo va a llevar a tener insomnios, depresión, ideas suicidas. Para completar el dramático cuadro, le llega la noticia de que la investigación fue archivada porque la Fiscalía no ha podido identificar -atérrense- al supuesto habitante de calle que aparecía en las cámaras. Óiganlo. Conmovedor.
Nota. Este es el país con más peticiones de asilo en el mundo después de Sudán y Venezuela. La Comisión de la Verdad habla de más de un millón de personas exiliadas. Y más del 30 % de los líderes sociales que dieron su testimonio para el Informe Final aseguran haber sido víctimas de persecución y violencia.
Adenda. El discurso de Petro en el San Juan de Dios produce vergüenza ajena. Y estupefacción los que le celebran sus insensateces con risas, como si estuvieran viendo Sábados felices.
