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Aplauso a los voluntarios activistas de Fajardo

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Rafael Orduz
24 de mayo de 2022 - 05:00 a. m.
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La campaña de Sergio Fajardo y Gilberto Murillo ha sido ejemplar. Recorrieron el país con alegría y tesón, participaron en los debates con argumentos programáticos serios, mostrando siempre ser los más idóneos para encabezar el gobierno de este país. En las redes sociales, ese universo virtual en el que conviven las modernas tecnologías de las comunicaciones y el ejercicio de la ley de la selva, los mensajes de la campaña fueron siempre respetuosos hacia los demás candidatos. Una línea encabezada por Fajardo y siempre aplicada por los activistas de las redes.

No imagino cómo se planean las estrategias en redes sociales en algunas de las demás campañas, particularmente cuando se trata de destruir moralmente al adversario. Hace pocos días se conoció que alguien reunió más de $ 300 millones para invertirlos en Facebook y otras redes para destrozar a Fajardo, tan solo un hito más en esta campaña de agresión. Bodegas, como las llaman, que trabajan con indudable eficiencia, con certeza financiadas con abundante billete. Las iniciativas personales abundan: senadores, algunos de ellos de alta versatilidad política, que dejan su sello en cada trino dejando un reguero nuevo de broncas y resentimientos. Me pregunto si pensarán en la gobernabilidad a partir del 7 de agosto, en caso de triunfar, con esa capacidad sin límites de crear desafectos. ¿Ampliando el espacio político?

Accedí, de casualidad, el sábado pasado, a una conversación en audio en Twitter (“Space”), de acceso público, entre activistas de Fajardo, voluntarios de la campaña en la calle y en las redes sociales. En esta red de alcantarillado en que se ha convertido el debate político en estas fechas preelectorales, independiente del resultado del domingo 29, produce inmensa alegría escuchar los argumentos y la disposición de trabajo de quienes, en la práctica, llevan el mensaje del candidato y su formidable vice a las calles de las ciudades colombianas y a los espacios virtuales.

De alguna manera, los activistas se parecen al candidato. Estuvieron ausentes las referencias agresivas o irrespetuosas a los demás candidatos en las casi tres horas de conversa. Impresionante el nivel de fidelidad a la campaña, de la convicción de la idoneidad e integridad del candidato y su vice, de la solidez de sus propuestas. “Son los mejores”, escuché varias veces, “por su trayectoria, por su programa, su integridad”. Coincido con ellos.

Firmes, a pesar de las sucesivas encuestas de lo que podría ocurrir el domingo 29, en el que uno de los milagros posibles es que Rodolfo Hernández, “el viejito”, desplace a Gutiérrez.

El argumento de la sesión: si tenemos al candidato más idóneo, íntegro, si hemos hecho lo mejor posible (y lo seguiremos haciendo estos días que quedan) en las calles y en las redes, la pelota se encuentra en la cancha de los votantes, que deben votar con sensatez y no por miedo.

Cuando veo las encuestas en las que Rodolfo Hernández supera ampliamente a Fajardo, constato, porque lo suelo olvidar, que el público no lee programas, no los coteja, no extrae conclusiones y, además, puede ser desememoriado. Y en cuanto a la experiencia, a ver….

En medio de la incertidumbre, con las encuestas a cuestas, votaré por Fajardo y Murillo por convicción. Confío en él, en su programa, en su buena fe. Después de escuchar y conversar con los activistas, lo hago con más entusiasmo aún.

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