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Enganches por competencias y no simples títulos

Rafael Orduz

01 de febrero de 2021 - 10:00 p. m.

Los últimos datos del DANE sobre el empleo no sorprenden. La pandemia agrava la ya crónica situación en Colombia, particularmente la de los jóvenes. Ratificación de la figura filosófica del “eterno retorno”: el desempleo de los jóvenes (14 a 28 años) en diciembre del 2020 ascendió a 21,6 % (en las mujeres fue del 29,8 %); la informalidad en 23 áreas metropolitanas es del 49,5 % (en el 2019 fue de 48 %...). Angustiosa perspectiva para los jóvenes y las cohortes de niños que ingresarán al mercado laboral en la próxima década.

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¿Qué hacer con esa información, más allá de catalogarla de grave? Parte de la respuesta está en los tipos de competencias que adquieran nuestros jóvenes, en cómo aprender a aprender, en está época de profundos cambios tecnológicos que está cambiando los mercados laborales. Los jóvenes requerirán del apoyo de empresarios, academia y gobierno que, por su parte, serán también beneficiarios directos.

Antes de la pandemia estaba claro que el mercado laboral estaba transformándose a pasos de gigante. La pandemia y la crisis económica no han hecho sino acelerar los cambios. Para el Foro Económico Mundial, mil millones de personas deberán haber reconstruido sus competencias laborales a escala mundial en 2030. Para el 2025, el 40 % de todos los empleados serán afectados por cambios en las competencias centrales asociadas a sus ocupaciones actuales. ¿Qué hacer?

Es obvio que debemos prepararnos para los nuevos escenarios.

El cambio tecnológico es tan veloz que hace muchos años (¡en 2014!) el VP de RRHH de Google decía que el enganche de jóvenes se basaba, cada vez más, primero, en la habilidad cognitiva general (ojo: que ni son los conocimientos, ya que Google lo sabe todo, ni el IQ), lo que equivale a la capacidad de aprender de forma permanente; segundo, en el liderazgo (en el contexto del trabajo colaborativo, de equipo) y, finalmente, en la iniciativa y el sentido de responsabilidad y pertenencia (Cómo obtener un trabajo en Google, Friedman, 2014)

El FEM (de donde han nacido conceptos como el de la Cuarta Revolución Industrial) lo plantea sin ambigüedad en 2021*: el mundo debe transitar de un sistema de enganche laboral basado en títulos académicos a uno sustentado en competencias. Advertencia: no significa que las buenas universidades y los buenos programas no sigan teniendo vigencia; la conservarán en la medida en que se adapten a la revolución de las competencias.

Propone el FEM que se debe adoptar un enfoque común que permita a empleadores, gobiernos, centros de enseñanza, el uso de un lenguaje compartido que sea la base para los movimientos de los mercados laborales, del reentrenamiento, la actualización de competencias, el aprendizaje permanente.

Se definen las competencias como el conjunto de destrezas, conocimientos, actitudes y habilidades que le permiten a los individuos el buen desempeño de su trabajo. Hay “conocimiento dependiente”, referido a los aspectos prácticos y procedimentales de las ocupaciones; está el “independiente”, contextual y teórico. Las actitudes son cruciales: giran alrededor de la inteligencia emocional, la manera como nos aproximamos a las personas, a las distintas situaciones y a las diversas ideas.

Tales competencias son las que están modificándose a diario. El gobierno y los empresarios, las instituciones de educación superior tienen la obligación de adoptar estrategias para que en el 2025 y el 2030 las estadísticas de empleo de los jóvenes no sigan siendo las lamentables que conocemos mes a mes.

* Construyendo un lenguaje común de competencias para el trabajo, WEF, enero 2021.

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