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Facebook en Egipto

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Rafael Orduz
15 de febrero de 2011 - 03:00 a. m.
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FACEBOOK Y TWITTER SON PALAbras indispensables en lo que va de la revuelta del norte de África y del mundo árabe asiático.

Como ocurre con todos los grandes cambios, nadie hubiera previsto hace tres meses lo ocurrido en Túnez y Egipto. El derrocamiento del Sha, la caída del muro de Berlín y, ahora, la de Mubarak, agarraron fuera de base a las potencias. Una de las diferencias entre las primeras dos turbulencias y la egipcia ha sido la velocidad de vértigo. Tiene nombre propio: Facebook, Twitter y los blogs.

Los héroes de la revuelta en Egipto, también en Túnez, no son los ayatolás que muchos temían. Son millones de individuos que acudieron a las calles con la ayuda de las redes sociales.

El tercer país del mundo en tamaño de población, después de China e India, se llama Facebook. Una potencia. Con más de 550 millones de usuarios, allí se hablan más de setenta lenguas. Sus habitantes, jóvenes en su mayoría, están dispersos en todo el mundo geográfico. Más de la mitad se conectan todos los días, bien por celular, portátil o en un café internet.

Cerca de 150 millones de usuarios son gringos, aunque entre las primeras nacionalidades hay indonesios, turcos, filipinos, mexicanos e indios. Tiene cinco millones y medio de egipcios.

Durante los 18 días que antecedieron a la renuncia, el pasado viernes, del dictador Mubarak, organizaron manifestaciones, propagaron recetas para defenderse de los gases lacrimógenos, usaron las redes para contrarrestar, de manera efectiva, la contrapropaganda del régimen.

Por encima de todo, Facebook fue la red que permitió mantener la unidad entre fuerzas tan disímiles como la Hermandad Musulmana, los cristianos coptos y millones de manifestantes anhelantes de libertad y democracia.

El 26 de enero el proveedor de telefonía móvil y los cuatro de servicios de internet suspendieron el servicio. La maniobra del régimen no sirvió porque las redes estaban ya creadas y la tecnología permite formas alternativas de comunicación, amén de la resonancia impresionante de cadenas como Al Jazzeera.

Es claro que las redes sociales son sólo instrumentos. Detrás de la caída de Mubarak están la chispa prendida en Túnez, la pobreza, el desempleo y la corrupción rampantes en Egipto, pese a 30 años de apoyo financiero y militar de los Estados Unidos.

Hasta hace una semana el líder solitario de la eventual transición parecía ser Mohamed El Baradei, llegado a El Cairo hace menos de tres semanas.

Un nuevo nombre está sonando en los últimos días como uno de los héroes de la revuelta. Es Wael Ghonim, de 30 años, cuya autobiografía en Twitter la resume él mismo así: “Cambiando permanentemente, bromista serio, adicto a internet, amo retar el statu quo”. En su cuenta en Facebook dice que lo inspiran Bill Gates, Warren Buffett, Steve Jobs y el señor El Bardei.

Ghonim dirige el área de mercadeo de Google para Oriente Medio y el norte de África. Simboliza el poder de los jóvenes libertarios frente a los fundamentalismos y el uso de la tecnología por causas justas.

 

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