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Inteligencias Artificiales: ¿Harán y contarán la historia?

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Rafael Orduz
09 de noviembre de 2021 - 04:55 a. m.
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Nuestros ritmos y rutinas humanas nos impiden comprender la velocidad a la que están ocurriendo los cambios en las tecnologías y, de paso, los impactos sobre nuestras vidas. Paradójicamente, vamos incorporando tantas novedades en nuestra cotidianidad, que no nos acordamos que antes del 2007 no existía el IPhone, que ya va en su versión 13, ni que el IPad y la sucesión de tabletas irrumpieron a partir del 2010. De la nube muy pocos hablaban antes del 2008 y no nos hubiéramos imaginado hace pocos años que Instagram fuera la plataforma que permitiría el despliegue de millones de negocios creados de la noche a la mañana durante las cuarentenas obligadas de la pandemia.

Lo del cambio “exponencial” lo sabemos, pero nos cuesta mucho entender su significado. La ley de Moore, que fue formulada ya hace 56 años, se quedó corta, ya que el autor consideraba que la duplicación del número de transistores por unidad de superficie en circuitos integrados se duplicaría cada dos años durante dos décadas… y ya van casi sesenta años de imparable crecimiento del poder computacional (aunque la ley de Moore ya se va agotando lentamente y será sustituida por otras). Así pasa con otras esferas como el crecimiento de los anchos de banda y la multiplicación de los usuarios de todo tipo de redes sociales, imparables.

Aunque nos parezca normal, estamos viviendo una época en que la velocidad de difusión y apropiación de tecnologías agrupadas, por ejemplo, en los móviles o en las redes sociales, dos casos evidentes, ocurre a velocidades que la humanidad no conocía. Facebook, red creada en el 2004, que ha dado tanto que hablar en estos días a raíz de su conversión a “Meta”, contaba al comenzar el 2021 con 2.740 millones de usuarios activos…

Sabemos de los “0″ y los “1″ en la computación clásica pero no nos imaginamos lo que puede traer consigo la computación cuántica, en la que la unidad no es el bit (el dígito binario) sino el qbit, que puede representar todos los valores entre 0 y 1 de forma simultánea. En el libro Exponential (Azeem Azar, 2021) se alude a cómo un prototipo de computador cuántico de Google realizó en 2019 una determinada prueba en 200 segundos, tarea que le hubiera tomado a un supercomputador clásico actual unos 10.000 años.

La Inteligencia Artificial, disparada desde hace unos años por el “deep-learning”, permite, a través de redes neuronales artificiales, algoritmos inspirados en nuestro cerebro, que se puedan entrenar modelos a partir de los datos para la toma de decisiones en los más diversos ámbitos. Los desarrollos posibles son insospechados y las consecuencias sobre nuestra vida laboral y personal y hasta sobre la forma de hacer las guerras y el amor, son impredecibles.

Ya contamos con algunos asomos de los asistentes personales, como Siri o Alexa. Siri, propia de los sistemas iOS, es cada vez más inteligente y está dispuesta a resolver problemas cada vez más complejos del usuario, amén del despliegue de mayores dosis de simpatía. Aunque la película ya es “vieja” (2013), Her, con Scarlett Johansson y Joaquin Phoenix, da una puntada que aún parece ficción: el personaje que éste último encarna, se enamora de la primera, una inteligencia artificial que es su asistente personal virtual.

Jorge Carrión, escritor catalán acaba de publicar Membrana (Oct. 2021), un libro de ficción escrito con excelente documentación sobre tecnología (la computacional, la biológica) con una trama inquietante: es el año 2100 y se decide hacer un museo del siglo XXI. El detalle: el libro es, en realidad, el catálogo del museo que ha sido diseñado y construido por inteligencias artificiales. Quien cuenta la historia es, claro, quién ha ganado la guerra, ellas. De la etapa del antropocentrismo se ha pasado durante el siglo XXI a la del codigocentrismo. La subversión la encarnan quienes se oponen a caer en las redes de las inteligencias artificiales dominantes (como Karla Spinoza y Ben Grossman). Las tecnologías híbridas, seres humanos con implantes informáticos, permitieron, en algún punto del siglo XXI, que “…Carmen Serrano, la decimosexta híbrida colombiana, una acaudalada rentista de 72 años que se movía por Bogotá en silla de ruedas, se paseó por el Barrio Español de Nápoles, degustó pizza y helado y pescado, visitó los museos arqueológicos y artísticos, se acercó a Pompeya y sintió los rayos de sol en su rostro, todo ello a través del cuerpo de J.H.L… Ambos se sintieron espiritualmente realizados sin salir de sus respectivas zonas de confort…”

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Libardo(10892)10 de noviembre de 2021 - 03:08 a. m.
Recordemos que somos seres autónomos, que la tecnología es un medio y no un fin, que no es obligatorio utilizar los adelantos tecnológicos, que jamás tendremos sexo completo y satisfactorio con avatar, que la paja es la virtualidad perfecta. Decidamos si nos entregamos o rebelamos, al fin y al cabo en lo laboral volvimos al pasado a una cuasi esclavitud y nadie se pone colorado.
Atenas(06773)09 de noviembre de 2021 - 03:49 p. m.
Tan acelerado como inusitado despliegue de avanzada tecnología y desarrollo, pa el grueso de la población orbital, no es digerible y menos conocible. Pese a lo cual es, a mi juicio, una mejor esperanza pa llevar beneficios y desarrollo a la especie. Tortuoso y lento tal vez, como es todo proceso, pero mejor q’ el subdesarrollo en q’ veníamos. El punto: no rezagarse.
  • Libardo(10892)10 de noviembre de 2021 - 03:13 a. m.
    Apenas,no te agachés que se te derrama la inteligencia.Desarrollo de la bobería,de comer cuento, de ponerse los grilletes,virtuales o no, de creer que sin esos dispositivos no existimos.A enfrentar la realidad con realismo,a imaginar algo mejor y construirlo porque de lo contrario es oligofrenia.Hay que ver a esos monos con morral y tapaojos jugando a la gallina ciega mientras caminan por París.
juan(9371)09 de noviembre de 2021 - 02:36 p. m.
Cambios acelerados que no dan tiempo para entenderlos.
MARCOAURELIO(29421)09 de noviembre de 2021 - 12:23 p. m.
Profesor Orduz que tan atinente su articulo, es locuaz, refeljo de lo que vivimos ..y el tiempo demasiado corto para transformacion de tantos cambios.......
Magdalena(45338)09 de noviembre de 2021 - 07:15 a. m.
Su exposición es magnífica sobre transformación galopante del mundo de la tecnologia y su relacion con el desarrollo social y económico de los países.Sin embargo en el caso colombiano pasarán años luz para salir del atraso ,pues en el primer intento de llevar la tecnología, a las regiones se robaron la platica.
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