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10 May 2022 - 5:00 a. m.

Matoneo en los colegios: Colombia, entre los líderes

Las noticias de toda suerte de violencias en colegios y escuelas no dan tregua. Hace poco, en un colegio de Envigado (Antioquia), un grupo de jóvenes regaron alcohol en la cabeza de un compañerito y le prendieron fuego. Por fortuna, otro estudiante apagó a tiempo la llama capilar. En estos días de violencia de parte del Clan del Golfo en 80 municipios, se registran abaleos en frente de colegios, como ocurrió el pasado viernes en Cereté (Córdoba). Un estudiante de 17 años fue asesinado en la puerta del colegio público al que asistía en Bogotá, a comienzos de mayo. Mientras jugaba con sus compañeros, un joven de 14 años fue agredido con un palo y terminó en el hospital en Villamaría (Caldas), a finales de abril pasado. Apenas algunos ejemplos de un corto período de tiempo.

Llamados a la mesura y la prudencia, y promesas de investigaciones son las respuestas usuales de las autoridades frente a estos graves hechos de todos los días de violencia evidente.

Las lesiones que un compañero pueda infligir a otro hacen parte del bullying, que incluye otras formas de matoneo y acoso que no implican necesariamente violencia física, aunque tienen impacto profundo en la salud mental de niños y jóvenes, comenzando por su autoestima. Efectos que también pueden ser letales. ¿Recordamos a Sergio Urrego?

La organización Bullying sin Fronteras afirma que el matoneo escolar causa la muerte de más de 200.000 niños y jóvenes al año en el planeta.

En buena hora, el Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana ha publicado un informe público comparativo* sobre el estado del matoneo en Colombia, que arroja preocupantes resultados y recomendaciones acerca de lo que debería ser la política pública orientada a la prevención y la atención del doloroso fenómeno.

Basados en los datos de las pruebas PISA (2018), en las que participaron 7.522 estudiantes de 15 años, el Laboratorio compara las respuestas de acoso dadas por los chicos colombianos con las correspondientes a otros países latinoamericanos y con los promedios de la OCDE (que construyó el Índice de Exposición al Bullying a partir de las respuestas: “nunca o casi nunca”, “algunas veces al mes”, “una vez a la semana o más” respecto a los enunciados: “otros estudiantes se burlaron de mí”, “me dejaron fuera de las cosas a propósito”, “fui amenazado”…).

A manera de ejemplo, entre los países latinoamericanos miembros y aliados de la OCDE, Colombia ocupa el segundo lugar (después de República Dominicana) en el índice mencionado: 18,1 % manifestó haber sido objeto de burlas por parte de compañeros “algunas veces al mes” o “una o varias veces por semana”. El promedio para la OCDE es del 13,7 %.

Frente a cualquier tipo de bullying, el 58 % de los estudiantes colombianos, con distinto tipo de frecuencia, lo han sufrido (segundo puesto en la región).

A la pregunta de si existe relación entre ser víctima de bullying y el desempeño escolar, la respuesta es clara: el 46 % de los estudiantes que obtuvieron notas de bajo desempeño en las pruebas PISA habían sido objeto de bullying “alguna vez al mes” o “una o más veces a la semana”. Entre los de alto desempeño, la proporción del bullying fue menor (24,7 %).

Resultan preocupantes las actitudes de los chicos colombianos frente al matoneo: mientras en la OCDE, en promedio, el 88 % está de acuerdo con la afirmación: “es malo participar del bullying”, en Colombia la desaprobación es menor (68 %).

Las recomendaciones de la Javeriana incluyen el desarrollo de habilidades socioemocionales; capacitación de docentes; rutas de detección, denuncia, atención y su socialización; mayor incidencia en casos de impunidad judicial, y la medición acertada del fenómeno.

Serán efectivas solo en la medida en que la sociedad se comprometa a fondo en la prevención y atención del matoneo. El mundo de los mayores también debe prescindir del matoneo (como ocurre en la política electoral entre adversarios y sus seguidores, que pretenden aniquilarse entre sí moralmente). El sufrimiento de niños y jóvenes, muchas veces silencioso, no nos llega a los adultos. El bullying está presente en los establecimientos de la educación pública y privada, afectando a millones de niños y jóvenes.

* “El bullying escolar en Colombia: informe comparativo con otros países de la región”. LEE, U. Javeriana, mayo de 2022.

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