A lo largo de las últimas décadas, las mujeres colombianas han hecho grandes avances hacia la paridad de género en distintos campos. El terreno en el que más han avanzado es la educación. No obstante, las brechas en lo económico, lo laboral y la representación política son enormes. La pandemia golpeó a las mujeres colombianas más que el promedio mundial.
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El último informe del Foro Económico Mundial (FEM) retrata la compleja situación de paridad de las mujeres colombianas, tal como lo hiciera el informe del DANE en forma detallada hace dos años: sus logros educativos son formidables y sin embargo la inequidad en otros ámbitos es rampante (“Mujeres y hombres: brechas de género en Colombia”, 2020).
El “Informe global de la brecha de género” del FEM (julio de 2022) divide en cuatro ámbitos el grado de paridad de género alcanzado por las mujeres en varios continentes y países: participación económica y oportunidades, logros educativos, salud y sobrevivencia, y empoderamiento político.
La pandemia golpeó más a las mujeres que a los hombres en todo el mundo. El FEM calcula que el número de años que se requiere hoy para cerrar de manera integral las brechas de género subió a 132. En el 2020 se calculaba que el abismo se cubriría en 100 años. No obstante, tal dato es un ejercicio de escritorio, ya que en el campo del empoderamiento político se necesitarían 155 años.
El informe del FEM cubrió 145 países y a Colombia no le fue bien: en 2021 figuraba de 59 y se deslizó al puesto 75. La inequidad de género aumentó en los años de pandemia en mayor proporción que el promedio del resto del mundo.
El golpe principal a las mujeres se presenta en el ámbito de la participación económica y las oportunidades. Aunque fue un fenómeno global, en Colombia el impacto negativo fue más acentuado, pues bajó 33 puestos en el ranking mundial, una reducción dramática que requiere análisis. Por su parte, el DANE, en sus informes mensuales, da cuenta del retiro masivo de las mujeres, entre 2019 y 2021, de la población económicamente activa (reduciéndose la tasa global de participación femenina): mujeres que debieron abandonar su empleo (o la búsqueda del mismo) en la pandemia, cuidar a sus hijos y pasar de la esfera del trabajo remunerado al no remunerado.
En cuanto a las personas empleadas, sabemos por el DANE, mes a mes, que la tasa de desempleo es implacable con las mujeres y más aún con las jóvenes. Somos campeones en América Latina en inequidad de género en materia laboral.
En otro contexto, el de las empresas, las mujeres de lejos siguen siendo minoría en la estructura de propiedad, en la dirección de las mismas y en las juntas directivas. Las diferencias de salarios para trabajos similares ponen a Colombia en el penoso puesto 96.
En relación con los logros educativos, en Colombia la brecha con los hombres se ha cerrado prácticamente. De ahí que, dentro de un grupo de países punteros, estamos en el primer puesto; es decir que no hay diferencias respecto a los hombres en las tasas de matrícula en los tramos de la educación (primaria, secundaria, terciaria). No obstante, poniendo la lupa en la educación superior, la mayoría de colombianas graduadas lo son en campos como educación, negocios, administración, derecho, ciencias sociales y periodismo, aunque están rezagadas en carreras asociadas a las tecnologías de la información y las comunicaciones.
El empoderamiento en política deja mucho que desear: somos el país 104 en participación de las mujeres en el Congreso, aunque el 32 en posiciones ministeriales. La política y, con ella, la corrupción siguen siendo un terreno dominado por los hombres.
Se ha dicho que la educación es el pasaporte a mejores oportunidades. En Colombia las mujeres, pese a los notables avances en sus logros educativos, están lejos de ganar lo mismo que los hombres en trabajos y ocupaciones similares y están en condiciones de inequidad en múltiples campos, incluyendo el del empoderamiento político. Falta establecer qué ocurrió en los últimos años en que la situación de paridad, particularmente en el ámbito económico y de las oportunidades, se deterioró en el concierto internacional.