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¿Dónde se escondió el centro?

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Rafael Rivas
17 de junio de 2026 - 05:05 a. m.
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Está de moda decir que el centro político no existe. Va a estar más de moda decirlo en los próximos días, dados los candidatos que pasaron a segunda vuelta, que representan una izquierda retardataria y una derecha estridente.

Pero esto probablemente no sea cierto. En la naturaleza y en las ciencias sociales, lo más común es que los fenómenos físicos y los fenómenos sociales los describa una distribución con forma de campana, con la mayor parte de los puntos (ya sea la altura de las personas, la cantidad de lluvia en un determinado mes o las preferencias políticas) aglomeradas en el centro.

No es imposible que haya excepciones. Hace 20 años, Armando Montenegro y yo ilustramos lo que parecía un fenómeno curioso de la distribución del ingreso en Colombia, pues parecía haber dos picos en la distribución: como si hubiera un país con una economía moderna y uno con una economía mucho más informal, con un valle que las separaba. No se puede descartar que en países con grupos étnicos o religiosos muy definidos y distintos prevalezcan picos separados: que lo normal sea la polarización.

Pero es improbable que este sea el caso en Colombia, a pasar de la desigualdad en la distribución del ingreso. El país es mayoritariamente mestizo. Es mayoritariamente católico, pero con un catolicismo socialmente tolerante. Es cierto que el desastroso gobierno que termina se ha dedicado a fomentar la polarización, promoviendo una narrativa, como está en boga decir, entre esclavistas y esclavos, blancos e indígenas, fascistas y progresistas. Este lenguaje sí ha dejado una huella desafortunada, que influye sobre la polarización actual. Pero no representa la realidad en un país mestizo, semi urbano y en camino de envejecer. Quizás el electorado esté aplicando el proverbio chino que dice que para enderezar el palo de bambú hay que torcerlo para el lado opuesto.

¿Qué más puede explicar por qué se produce la polarización que ha llevado a esta situación, que muchos miran con desconsuelo? Por lo menos desde el siglo XVIII, con el Marqués de Condorcet, se ha analizado el efecto que tienen las reglas de elección sobre los resultados de una contienda. En el Siglo XX, Kenneth Arrow, con su Teorema de Imposibilidad, y Duncan Black, con el Teorema del Votante Medio, hicieron aportes fundamentales al análisis formal de las reglas electorales.

Es muy posible que el fracaso del centro no se deba atribuir a que no haya personas de centro, sino en parte a que las reglas electorales colombianas, en particular la segunda vuelta, estén promoviendo unos resultados sesgados hacia los extremos. Varios analistas políticos señalan que esta es una característica conocida de los sistemas de dos vueltas (también conocidos como balotaje). En Estados Unidos, el sistema de primarias genera el mismo efecto de polarización, a pesar de que, en sondeo tras sondeo, los ciudadanos se declaran frustrados con los extremos. No debe ser la única explicación, pero quizás sea una.

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