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Somos más los que queremos que la “paz total” le salga bien, señor presidente, y eso se hará realidad si no se deja tentar por la vanidad ni por la esperanza de ganar el Nobel de paz.

El imborrable error en el que incurrió Petro la noche del 31 de diciembre, cuando trinó la buena noticia de que su gobierno y cinco organizaciones al margen de la ley habían acordado el cese bilateral al fuego, sin que eso fuera verdad, al menos con el Eln, fue fruto del interés presidencial de que parezca que la paz fue posible gracias a exmilitantes el M-19 que, con el mandatario, hoy están en el poder.

Una cosa es que el M-19 solito pudiera desatar...

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