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14 Aug 2022 - 5:30 a. m.

Domingo distinto

Arrancó Petro con un gabinete que ha gustado y ofrece confianza, salvo un par de ministros que deben despejar las sombras que sobre ellos pesan.

El discurso de posesión fue razonable, aunque resulta evidente que Petro prefiere no rememorar su militancia guerrillera en el M-19, lo que no deja de ser paradójico en un mandatario que se inicia promoviendo la paz total. Si alguien tiene autoridad para convencer a los insurgentes de la inutilidad de la lucha armada es Petro. Más que el primer presidente de izquierda, él es el único amnistiado de un movimiento rebelde que llega al poder pacíficamente. El presidente prefirió que ese pasado se expresara en símbolos, como la orden para que se trajera a la ceremonia la espada de Bolívar, la cual enterró para siempre la idiotez y arbitrariedad de quien salió con su cuadrilla merecidamente abucheado por el pueblo; o el gesto conmovedor de que le impusiera la banda tricolor la hija del comandante Carlos Pizarro, cuyas emocionadas lágrimas muchos sentimos como propias.

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