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12 Jun 2022 - 5:30 a. m.

Enemigos de la justicia

Cualquier crítica que haga Hernández para sustentar una reforma a la justicia penal no es verosímil, porque los “remedios” que se le ocurran se relacionarán con el caso en el que está severamente enredado.

Pero a las dificultades judiciales de Hernández y su familia se suma un video suyo en el que ataca a los funcionarios judiciales por no hacer nada, pues, según él, todos llegan tarde a sus oficinas y salen a media mañana a comer empanadas y a tomar Kola Hipinto, para regresar en la tarde a atender dos asunticos y de nuevo a la calle. Esa acusación es irresponsable y mentirosa.

Jueces, fiscales, sustanciadores y oficiales del quehacer judicial con razón tienen que estar ofendidos con esa descripción irrespetuosa del candidato presidencial que tampoco tiene programa para la justicia. Si alguna crítica merecieran los funcionarios no es por el cargo falso de que coman empanadas en horas laborales, sino porque Rodolfo y su hijo no estén presos con el alud de pruebas que sepultan sus coartadas.

Rodolfo, con su desdén por la justicia y quienes la administran, es un peligro para el país. En eso se parece a Duque, a quien merecidamente el Tribunal de Ibagué, por mayoría, le impuso arresto y multa por desacatar una sentencia de tutela. La respuesta de Duque parece calcada del repertorio de los sátrapas Ortega o Maduro, pues, según él, solamente la Comisión de Acusación de la Cámara es competente para ultrajarle el fuero constitucional; monstruosa mentira, porque esa ineficiente célula legislativa apenas se ocupa de litigios penales y disciplinarios, no de los asuntos correccionales, como el que le fue impuesto. El habilitado para sancionar el desacato de tutelas siempre es el juez constitucional de primera instancia, no importa quien sea el sancionado, ante él todos somos iguales, pues aquí no se prevén fueros para altos funcionarios.

Y para rematar, la gavilla de la secretaría jurídica de la Casa de Nariño denunció con bombos y platillos disciplinariamente a los magistrados de Ibagué por cumplir su deber, ante la oficialista Comisión de Impunidad (Disciplina) Judicial. increíble porque leyendo la torpe defensa de la abogada de Duque quedó clara su confesión de que a pesar de que la tutela de marras le ordenó que hubiese presencia de fuerza pública en el Parque de los Nevados, eso no se ha cumplido por supuesta insuficiencia de personal. Entonces, si eso es así de claro, es temerario sindicar a los magistrados ibaguereños de prevaricar, como con ligereza inexcusable y mala fe lo han hecho Duque y sus tinterillos de pacotilla, incurriendo, ellos sí, en prevaricato y abuso de poder, y confirmando el hábito enfermizo que implantó el presidente eterno de denunciar penalmente a los magistrados que no se le arrodillaban, como lo hizo contra César Julio Valencia.

Volvamos a Rodolfo, porque lo que ha hecho Duque con este episodio de su sanción por desacato es lo mismo que nos podría ocurrir con este ingeniero bumangués quien desprecia también la justicia, al extremo de que en los últimos días se conoció otro audio en el que reveló el uso coprológico que prefiere darle a la ley. Eso sin contar con el otro video que registró la visita de los hermanos Galán a la alcaldía en Bucaramanga, que muestra que Rodolfo es hipócrita y desleal, pues no solo los grabó sino que apenas salieron los descueró de haberse dejado manosear de Gaviria, Pastrana y Santos.

Aquí no hay buena experiencia con ingenieros en el poder. Laureano y Mariano Ospina también lo fueron, y el país no ha olvidado sus desmanes que cambiaron para siempre el destino de millones de compatriotas. Igual ocurrió al Perú con Fujimori, otro ingeniero desconocido que llegó por asalto al poder y pasó lo que pasó. Colombia todavía está a tiempo de no volver a equivocarse.

Adenda. Me aseguran que Rodolfo en privado sostiene que fue un exmagistrado de la Corte Constitucional, bien conocido por su tendencia temperamental y hereditaria a la lagartería, quien le aconseja el esperpento de gobernar bajo conmoción interior. Ya se sabrá su nombre.

notasdebuhardilla@hotmail.com

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