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Notas de buhardilla

Gobierno del rencor

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Ramiro Bejarano Guzmán
30 de agosto de 2026 - 05:06 a. m.
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A juzgar por lo que estamos viendo con los nombramientos, es evidente que no están coordinados en la rehabilitada Casa de Nariño, o el mandatario está aprendiendo a gobernar, o ambas cosas. Por ahora todo se le perdona, principalmente por los aplausos de que disfruta, inclusive desde los organismos de control, pero cuando esta luna de miel se desinfle vendrán los ayes.

El desnombramiento de Carolina Soto en la Cámara Colombiana de Infraestructura (CCI) confirma el talante resentido del presidente. Que era una excelente candidata, no está en duda. Su comportamiento público y privado no deja sombras. ¿Por qué, entonces, luego de haber aceptado la descabezaron? A De la Espriella le mortificó su vinculación al gobierno de Santos y seguramente que su cónyuge sea Alejandro Gaviria, otro ministro de Petro. Abelardo a lo mejor no ha calculado que al menos uno de los dos debió votar por él.

A la junta directiva de la CCI se le fueron las luces porque, si bien necesita entenderse con el Gobierno, ello no puede traducirse en que quien la presida sea sugerido desde Presidencia. No se trata de enfrentarse con el Gobierno, pero tampoco arrodillarse ni convertirse en mandaderos. Inquietante resulta el silencio cómplice del Consejo Gremial, agazapado de terror y mansito viendo cómo Abelardo los va sometiendo.

La Asociación Nacional de Industriales, o al menos su presidente, están desconcertados porque el Gobierno los despreció al no hacer presencia ningún funcionario en su reciente asamblea. No deberían recibir a nadie del Gobierno en el futuro. Me resisto a creer que los industriales entreguen la cabeza de Bruce Mac Master y en su reemplazo les toque convivir con otro abelardista.

Caer en desgracia en este gobierno es muy fácil; bastará apenas un chismecito que no les guste en Palacio para que apliquen la conspiración del silencio y se desate la persecución. En la dictadura de Rojas Pinilla fue notorio un abogado que recogía chismes antigobiernistas en las reuniones sociales con destino al jefe supremo, quien ejercía represalias contra los contertulios. Abelardo tiene todas las condiciones para sucumbir a ese club peligroso de decidir en caliente por antipatías o rencillas personales. Como le oí decir al inmortal Gabo: “Así no solo no se puede gobernar, sino ni siquiera vivir”.

Si Abelardo aspira a que en los gremios solo estén sus amigos o partidarios, o sus exsocios y colaboradores de su oficina de litigante o sus parejas, se equivoca y se expone a escándalos. Tarde o temprano el tiempo le demostrará que la “lealtad” empresarial no es perpetua ni gratuita, y que cuando menos piense puede enfrentar la mortal sorpresa de verlos a todos asociados en su contra. Entonces no habrá remedio, porque es más fácil reconciliar una pareja divorciada, que a unos empresarios ofendidos, excluidos y maltratados.

Que el fuerte de Abelardo no es nombrar lo delata la llegada en gavilla de sus colegas de litigio al Gobierno y los repetidos descabezamientos de varios nombrados. En efecto, apenas con tres semanas de iniciado el cuatrienio, ha echado para atrás los nombramientos de Carlos Eduardo Sepúlveda Rico como director de la Planeación Nacional, pues no le perdonan sus preferencias sexuales, pero disfrazaron el despido por su participación en la elaboración del Plan de Desarrollo de Petro; Magda Yolima Amaya Arévalo, posesionada en el MinTIC el 12 de agosto y retirada el 15 cuando el presidente ordenó revisar los nombramientos en esa cartera; Silvana Arbeláez Bateman, candidatizada como asesora grado 18 en MinTIC, pero no fue nombrada; Andrés Camilo Pardo Jiménez renunció dos días después de su nombramiento en la ANI, por sus vínculos con el gobierno anterior; Soraya Eudoxia Pino Canosa, desnombrada del MinTIC porque el exministro Antonio Sanguino la felicitó y recordó que había trabajado en el anterior gobierno; y la última, el retiro intempestivo de Mariantonia Tabares de la Agencia Nacional de Seguridad.

Ya veremos si Abelardo, directamente o a través de emisarios, se aproxima a los medios o a sus dueños, a pedir cabezas de comunicadores o columnistas incómodos.

Adenda. Cantinflesca y arbitraria la directora del ICBF María Carolina Restrepo Cañaveral con sus “genialidades” de privilegiar la palabra “niñez” y suprimir las “niñas”, y censurar el material “resistencia Chiquita”, colectivo de niñas surgido después del asesinato de Yuliana Samboní. Volverá al pavimento muy pronto.

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