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Notas de buhardilla

Por quién no votar

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Ramiro Bejarano Guzmán
22 de febrero de 2026 - 05:00 a. m.
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Difícil decidir el voto en estos tiempos de polarización, además entre tantos aspirantes. Algún atractivo debe tener la política, cuando tanta gente expone su patrimonio y reputación por sentarse en una poltrona del capitolio o del solio de Bolívar. No todo será corruptela. No aconsejo a nadie, simplemente divulgo mi lista de inelegibles, sin limitarla a los nombrados:

  • Ningún delfín(a) hijo(a) de expresidentes o ex candidatos presidenciales de cualquier partido. No más hijos de exmandatarios aspirando a sucederlos o a convertirse en congresistas. Desde las épocas corruptas de Lorenzo Marroquín, el “hijo del ejecutivo” hasta nuestros días, el delfinato, sobre todo los vástagos conservadores, ha sido un lastre.
  • Obviamente, en esta nómina están quienes hagan parte de las listas a Senado y a Cámara por el Centro Democrático, incluido, por supuesto, el número 25, que por el bien de la democracia que él debilitó siendo presidente, sería bueno que naufragara de una vez por todas como politiquero profesional.
  • Abelardo de la Espriella, por peligroso e impreparado y, además, porque de llegar a ganar, muchos seríamos los amenazados y perseguidos en su gobierno. Con él se iniciaría una diáspora gigantesca. Su tramposo discurso de que respetará el periodismo “independiente” oculta que para él la independencia consiste en que lo adulen, le teman, no lo critiquen o que no le formulen preguntas fastidiosas.
  • Enrique Gómez Martínez, intransigente e inculto, malvado y peor rodeado, cuya fuerza estriba en ser sobrino de Álvaro Gómez y nieto del “monstruo“ Laureano, a quienes pretende imitar hasta en los gestos, pero solo consigue revivir el sectarismo de su estirpe. Menos votar por nadie de Salvación Nacional.
  • Paloma Valencia L, la candidata de la que Álvaro Uribe es amo, señor y dueño, pero que también se mueve al ritmo de los delfines Pastrana. Otra descendiente de la decadente casta, sería un retroceso.
  • Mauricio Gómez Amín, el folclórico senador que está brincando del liberalismo de Gaviria al movimiento falangista.
  • Carlos Fernando Motoa, el parlamentario que ahora con sus vallas puso a su partido Cambio Radical y a él mismo al servicio de la tenaza siniestra del fascismo. Mis paisanos vallecaucanos tienen la oportunidad de pasarle la cuenta del desprecio a este anodino manzanillo.
  • Juan Carlos Pinzón, el oportunista candidato de la ultraderecha disfrazado de demócrata, ni por ningún otro aspirante del Partido Oxigeno.
  • Mauricio Lizcano, el oscuro ex ministro de las TIC, por su incapacidad y por suscitar todas las desconfianzas.
  • Andrés Forero, el soldado que padece ceguera voluntaria por su patrón político. Su especialidad es el grito. Qué pereza.
  • Carolina Corcho, la cabeza de lista del Pacto Histórico, por agresiva, irreflexiva y pésima ex ministra de Salud. Pregonera de odios y resentimientos.
  • Daniel Palacios, el lánguido exministro del Interior del ex subpresidente Duque, quien pretende superar su inexistente porcentaje en las encuestas promoviendo la antidemocrática y riesgosa propuesta de permitir a militares y policías que voten.
  • David Barguil, el resucitado del conservatismo caduco experto en nada y metido en todo.
  • Daniel Briceño, el furioso seguidor de Uribe a quien no se le conoce una sola propuesta, ni siquiera mala.
  • María Claudia Tarazona, la viuda de Miguel Uribe Turbay, a quien le deseo paz y resignación en su pena, lo cual no conseguirá de asomarse a esos infiernos del Congreso o la Casa de Nariño, si es que se deja convencer de lanzarse a algún cargo.
  • Fabio Arias, el agitador de la Central Unitaria de Trabajadores, promotor de rencillas interminables, a quien nada le gusta.
  • Alejandro de Lima, el caleño perfumado, momio, hijo y padre de momio, pluriderrotado en varias jornadas electorales, ahora camuflado en el Frente Amplio Unitario.

Se reciben propuestas.

Adenda No 1. Atroz y temeraria la decisión de la jueza primera Penal del Circuito de Neiva (Huila), Catalina María Manrique Calderón, al ordenar al portal Casa Macondo eliminar de internet la investigación que realizó el periodista Juan Pablo Barrientos.

Adenda No 2. Se equivocó la Rama Judicial en su último comunicado, reclamando respeto a las decisiones judiciales. Discrepar y criticar las providencias jamás atenta contra la independencia y autonomía de los jueces; es un derecho inviolable que no debe incomodar a quienes administren justicia. Ojo con los excesos, con menos arrancaron Chaves, Maduro y Diosdado.

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