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En la quietud de la semana santa terminé viendo un documental estremecedor titulado Traslados, en la plataforma Amazon Prime Video, que viene como anillo al dedo cuando el mundo está recordando el primer cincuentenario del golpe militar del 26 de marzo de 1976 de la criminal dictadura militar argentina.
Se trata de la más reveladora memoria de lo que fueron esos años terribles de la represión militar entre 1976 y 1983, cuando las tres armas argentinas so pretexto de exterminar la conjura internacional comunista, asesinaron treinta mil argentinos, robaron bebés, encarcelaron y torturaron a otros miles de civiles inocentes y llenaron de pánico a su pueblo. A pesar de que el documental no la compromete como podía haberlo hecho, no sale bien librada la iglesia católica, cuyo papel aún sigue atormentando a quienes insisten en defender a Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, quien ni valido de su supuesta infalibilidad pudo dar explicaciones sobre su papel como obispo en esos días tenebrosos de su país.
Los miles de prisioneros políticos encarcelados sin orden judicial, sin procesos abiertos, sin posibilidad de defenderse y sin que sus parientes supieran en donde se encontraban, están todavía presentes. El daño fue inmenso e irreparable. De esas mazmorras del horror en las que fueron encadenados jóvenes, mujeres, muchas de ellas embarazadas, hasta monjas francesas, la dictadura les aseguraba que serían “trasladados” a otros lugares menos dolorosos y con ese artificio salían en pequeños grupos cada miércoles y sábados esperanzados en que sus situaciones mejorarían, sin saber que ese era el final del suplicio que padecían porque eran “trasladados” en aviones de las fuerzas militares a su cita con las muertes más infames.
En efecto, en esos vuelos de la muerte montaban dormidos a los detenidos con inyecciones de pentotal para lanzarlos al rio de la Plata o al Mar. Los cadáveres empezaron a aparecer en las costas uruguayas e inicialmente se atribuyeron a náufragos del medio oriente, hasta que empezó a saberse que una mano criminal en la vecindad estaba detrás de esas masacres. Por fortuna, las pesquisas de las víctimas permitieron descubrir los pilotos de esos vuelos, algunos de los cuales fueron juzgados y condenados.
“Traslados” deja testimonio del valor de las “madres de Mayo”, las mujeres dignas que ante el dolor de sus hijos y esposos pusieron a tambalear la tiranía y se ganaron el respeto universal, protestando todos los jueves con pañuelos blancos en sus cabezas en la histórica plaza de mayo frente a la Casa Rosada, la sede presidencial. El horror llegó a tanto que esa dictadura asesina infiltró a uno de los suyos entre ese grupo indefenso de mujeres adoloridas pero enhiestas y por ese camino del espionaje estatal establecieron nombres y estrategias de protesta de estas heroínas, varias de las cuales fueron hechas prisioneras, torturadas y lanzadas desde esos aviones.
El documental recoge el “Juicio a las Juntas”, que en 1985 concluyó condenando a exdictadores, torturadores y genocidas, que luego amnistió e indultó el gobierno corrupto de Menem, hasta que tuvo que venir otra decisión judicial anulando ese monumento a la impunidad. Por cuenta de esto varios han ido muriendo en sus sitios de reclusión perpetua a los que fueron sentenciados.
Vale la pena ver Traslados, más hoy que el presidente Milei ha asumido la actitud negacionista de que no fueron treinta mil los muertos y justificando lo que pasó porque era necesario derrotar al comunismo. Algo similar a la insultante y mendaz explicación que dio Álvaro Uribe Vélez, cuando les dijo cínicamente a las madres que “los jóvenes desaparecidos de Soacha fueron dados de baja en combate. No fueron a recoger café, iban con propósitos delincuenciales”.
Esa nueva mentira oficial de Milei no prevalecerá sobre la verdad real que han ido tejiendo las víctimas y sus herederos que quisieron tapar los milicos inventándose la guerra de Malvinas y adormeciendo al pueblo con el mundial de futbol de 1978.
Adenda. Si el minHacienda, Germán Ávila, bloquea con su ausencia la junta del Banco de la República porque no hicieron lo que el gobierno pretendió imponer, incurre en falta disciplinaria y hasta penal. Para empezar, la Procuraduría tiene la palabra.
