Publicidad

Columna de Jorge Tovar: el proceso azul

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Jorge Tovar
12 de junio de 2023 - 02:31 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

¿En qué se parecen Manchester City y Millonarios? En poco. Uno es el epicentro del fútbol mundial, el otro no gana la liga desde 2017. Ambos coinciden en el proceso como herramienta de éxito. Proceso que, sin embargo, no garantiza resultados a corto plazo.

Un proceso se puede definir como la estrategia de largo plazo para buscar alcanzar los objetivos del club. Pep Guardiola, por ejemplo, llegó al Manchester City en 2016. Un equipo que ya era multimillonario desde que los árabes lo compraron, en 2008. Pero el éxito los eludía. Tuvieron que esperar hasta el 2012 para lograr el título de la Premier League. Ser campeón de Champions era otra cosa, una quimera.

Guardiola ilusionó, pero no fue llegar y vencer. En su primera temporada terminaron terceros en la liga. El City, para entonces, ya tenía claro que la ruta al éxito toma tiempo. A Pep no lo echaron, por supuesto, y la liga llegó en 2018.

Era el turno de demostrar la grandeza en Europa. En 2021 perdió la final, en 2022 cayó eliminado de manera inverosímil ante el Madrid en semifinales y, por fin, en 2023 el City reina en Europa. Quince años les tomó a los árabes. Siete años le tomó a Guardiola. Sí, la chequera es ilimitada, pero también lo es la de buena parte de sus rivales. Son los mejores en el barrio de los ricos.

Por estos lados, donde los dólares no abundan, un entrenador con menos pergaminos dirige un proceso deportivo que, como el del City, también busca la gloria. Gamero llegó en 2020 y en estos tres años apenas logró una Copa Colombia con Millonarios. La paciencia en el “entorno”, parafraseando al Barcelona, por momentos escasea.

Pero es que el proceso de Millonarios no es como el del City. La diferencia no es solo plata, que lo es, por supuesto. La diferencia está en la institucionalidad en la que opera uno y otro. Si el City contrata a Haaland, lo mejorcito que hay en el barrio, sabe que va a tenerlo a su disposición siempre. Nadie le va a decir que en la fecha decisiva de la Premier League tiene que ir a jugar un amistoso con la selección de Noruega.

En Colombia, y esto no es solo de Millos, a los mejores jugadores se los quitan porque el torneo está mal estructurado. Para qué traer estrellas (regionales) como Juan Pablo Vargas, si en las finales se lo lleva la selección de Costa Rica. Para qué promover a jóvenes cracks (caso Óscar Cortés), si en las finales se los llevan a jugar unos intrascendentes partidos amistosos con la selección.

La gran diferencia entre el proceso citizen y el embajador, más allá del dinero, es que el uno puede planear en un mundo organizado, el otro trabaja en el desorden institucional que nos rodea. Los procesos sirven, toman tiempo, pero su éxito también depende de que no lo torpedeen quienes deberían apoyarlo. ¡Ayudémonos!

🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador

Conoce más

Temas recomendados:

 

LUIS(80197)19 de junio de 2023 - 10:33 a. m.
La liga de fútbol colombiana es una recocha. Dos torneos al año para satisfacer a los mediocres dirigentes porque primero está el billete. Miopes.
Edgar(6652u)16 de junio de 2023 - 07:14 p. m.
Buena columna
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.