Publicidad

Columna de Jorge Tovar: Cuanto más bello, mejor

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
14 de marzo de 2023 - 02:00 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

En un reciente tuit el libretista Gustavo Bolívar escribió: “Qué rostro lindo tiene Aida Merlano. Su historia es la de Catalina en Sin tetas: la joven de barrio popular cuya belleza se convierte en su maldición: buitres al acecho para abusarla, pervertirla o convertirla en lo que fue. Sin esa belleza, seguro su destino hubiese sido otro”.

Más allá del tinte machista del comentario, recordé un artículo en una destacada revista de economía sobre el rol de la belleza (masculina en este caso) y la nominación a premios de desempeño profesional.

La evidencia tiende a apuntar a que los individuos más atractivos salen favorecidos, en buena parte, precisamente porque los demás los ven atractivos y relacionan eso con un mayor potencial profesional. En el mercado laboral se han encontrado “bonos” de belleza en el salario o, en el caso de una cohorte particular de West Point en Estados Unidos, se asocia un mayor rango en las Fuerzas Armadas con una “mejor presencia”. Por los lados de la universidad, los profesores más atractivos reciben mejores evaluaciones de sus estudiantes, siendo más fuerte el impacto sobre hombres que sobre mujeres.

Otros trabajos se apartan del aparente consenso. Hace unos años, investigadores canadienses enviaron miles de hojas de vida de hombres y mujeres con y sin foto a potenciales empleadores. Algunas de las fotos eran de hombres y mujeres atractivos. Los investigadores encontraron que los hombres más atractivos eran sistemáticamente llamados a entrevistas, mientras que las mujeres sin foto, o con foto, pero no atractivas, eran más buscadas para entrevistar. Un trabajo posterior concluyó que quien evaluaba las hojas de vida tiende a discriminar a aquellos candidatos del mismo sexo que son atractivos.

En el trabajo que nos atañe, un equipo de investigadores de cinco universidades de Alemania, Australia, Estados Unidos y Suiza evalúan si el “jugador del mes” en la Bundesliga es el mejor, independientemente de su atractivo físico. Definen belleza con base en indicadores de rostro y cuerpo, como son belleza facial, simetría de la cara, relación de alto y ancho de la cara (RAAC) e índice de masa corporal (relación de peso y estatura).

El proceso de elección del jugador del mes exige que primero los capitanes de cada equipo nominen a un jugador. En una segunda ronda, el público vota entre los tres jugadores más votados por los capitanes. El trabajo encuentra, afortunadamente, que el primer renglón para determinar al mejor es el desempeño del futbolista. Pero hay resultados interesantes: para jugadores de alto desempeño, los capitanes con alta RAAC tienden a nominar a jugadores con alta RAAC, aunque en general los capitanes eligen menos a jugadores con un atractivo similar al de ellos. Además, el público alemán tienden a favorecer a sus connacionales.

Los autores concluyen que la apariencia física es una señal imperfecta de habilidad, es decir, solo es un referente de desempeño cuando este es difícil de medir. Aun, eso sí, no sé si belleza y corrupción se relacionan.

🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador

Conoce más

 

Atenas(06773)14 de marzo de 2023 - 03:41 p. m.
Algo disiento de lo expuesto sobre el efecto de la apariencia física en circunstancias de competencia laboral. Yo, q’ tuve excelentes oportunidades en cargos directivos con selección de personal requerido, en mi país en muy grandes y poderosas empresas, y en USA, concluyo q’ mas pesa la idoneidad y la actitud. Y respecto del fútbol, Pelé, Maradona, Messi, Ronaldinho….. demuestran lo contrario.
Jaime(13462)14 de marzo de 2023 - 11:37 a. m.
En el mercado laboral hay muchos ejemplos de cómo la apariencia, la estatura, el color, etc. afectan de manera importante las posibilidades de éxito. Un trabajo interesante de A. Gaviria (2007) estudia como hasta los nombres tienen efecto sobre el éxito de las personas. Muy probablemente esto sucede también en los deportes, pero creo que no hay muchos estudios al respecto.
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.