La “Junta para la Paz” de Trump podría ser la distopía más vulgar en un mundo ya grotescamente orwelliano. Un “Board of Peace” con presidencia vitalicia, reservada para un hombre condenado en Nueva York por 34 cargos de falsificación de registros comerciales. Un monarca con credencial democrática que, cuando no está amenazando con invadir o borrar del mapa a algún país, se autoproclama juez supremo del planeta. La oferta viene con costo anticipado: mil millones de dólares por una silla permanente. Y para ese comité el conflicto en Gaza no aparece como telón de fondo, sino como expediente inaugural.
Conoce más
Temas recomendados:
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación