En el Evangelio apócrifo de Felipe se cuenta que Jesús besó en la boca a María de Magdala, una enigmática mujer nacida a orillas del mar de Galilea, para transmitirle conocimiento espiritual, según los gnósticos. Otros, más acordes con la materia y sus propiedades, advierten que se trató de un acto erótico, que el nazareno era hombre y sentía hormigueos y deseos concupiscentes y otras ganas terrenales.
En la novela La última tentación, de Nikos Kazantzakis, en la que aparece un Jesús que en su adolescencia fabricaba cruces destinadas al martirio y muerte de criminales y falsos mesías, vuelve a surgir la pasión entre el...
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