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31 Dec 2021 - 11:00 a. m.

Dos chistes con olor a Navidad (y un tercero de ñapa)

Uno de los libros más deleitosos de leer entre los que conozco es el titulado Cuentos viejos de la vieja España: Del siglo XIII al XVIII, editado por Aguilar, Madrid 1941, en su legendaria colección Joya. Es un libro que le hace honor al nombre de la colección donde apareció, es una verdadera joya, en cuyas páginas se hallan documentados los más antiguos chistes que han circulado en nuestra lengua.

Algunos de los recopiladores tienen nombres ilustres: Alfonso X el Sabio, Gonzalo de Berceo, el Infante don Juan Manuel, el Lazarillo de Tormes, Mateo Alemán, Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo, Baltasar Gracián, etc., así como traducciones del Calila y Dimna. Uno de los autores menos conocidos, y del que tan poco se sabe que no se sabe nada, es un tal don Luis de Pinedo, quien nos transmite un chiste relacionado con el nacimiento de Jesús. Lo copio y pego, el formato más usado en la red:

“Uno pidió de beber a un paje diciendo:

—Paje, vino.

Respondió el paje, motejándole de [judío] converso:

̶ Sí, vino, sino que vos no le conocisteis”.

Los juegos de palabras tienen tradición de siglos, pero este (la ambigüedad entre el substantivo “vino” y la tercera persona singular del pretérito perfecto simple del indicativo del verbo “venir”) conlleva una carga pasible de ser argüida ante el Tribunal de la Santa Inquisición. Más que un chiste es una acusación disfrazada de bon mot.

En cambio me hizo mucha gracia un chiste gráfico alemán donde se veía a los tres Reyes Magos siguiendo a la estrella de Belén y en su camino se les cruza un bávaro.

Los bávaros se saludan mutuamente diciendo “Grüß Gott!”, que se puede traducir como “¡Dios te acompañe!” o “¡Dios te guarde!”, pero el verbo que se emplea en esa locución es grüssen (saludar), por lo cual en el juego de palabras queda claro que el bávaro les grita a Gaspar, Melchor y Baltasar: “¡Salúdenme a Dios!” ¡Hasta en Baviera sabían ya en el siglo XX quién nació en Belén!

Y como no hay dos sin tres, otro chiste con Jesús que me resulta inolvidable es uno irlandés, que vi —según recuerdo— en The Irish Times, donde el nazareno cae, camino del Calvario cargando la cruz a cuestas, cuando de repente lo rodea un grupo de guerrilleros urbanos fuertemente armados que le apuntan con sus metralletas mientras le preguntan: “¿Católico o protestante?”. Paradójicamente su salvación bien pudiera ser contestar la verdad: “Judío”.

Espero que esta columna no les haya parecido irreverente, pero si acaso lo pareciera es un error de refracción. Aunque soy agnóstico, respeto las creencias ajenas siempre que no traten de imponerse por la fuerza. Y en ese sentido les deseo un muy feliz Año Nuevo.

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