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El léxico de la lencería

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Ricardo Bada
15 de agosto de 2013 - 10:06 p. m.
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El léxico de la lencería en castellano, ¡qué tema tan inextricable como dizque los caminos del Señor! Hasta capaz de provocar una pequeña tormenta en el vaso de agua de mi estafeta virtual.

Fue porque cité este diálogo entre dos tuiteros mexicanos: —Hermosa la palabra bombacha. Aquí perdemos el glamour llamándole calzón. —Necesitábamos una palabra más corta y fácil de pronunciar en caso de tener prisa. —Pero es que bombacha es afrodisíaco. Lo dice su raíz latina.

Aquí saltó mi amiga Cristy, desde Barcelona: “¿Que bombacha es una palabra hermosa? ¡¡¡Hay para todos los gustos!!! Además, designa el pantalón anchísimo que usan los gauchos en Uruguay y Argentina, no es una prenda exclusivamente femenina. La femenina no tiene nada que ver con la masculina. No, no hay una palabra linda para esa prenda femenina. Braga, la española, también es feísima. Sujetador tampoco tiene mucha gracia, aunque en francés, soutien, es mejor. Y corpiño es un desastre. Ahora bien, tampoco hay una hermosa palabra para la ropa interior masculina. Calzoncillo es feísima, y slip, un poco mejor, es inglesa”.

Le contesté que aunque la lencería no tiene un léxico tan bonito en español (“cachetero”, por ejemplo, no puede ser más anerótica), sin embargo “pantaleta” y, sobre todo, “tanga” y “brasier” no están nada mal, y además señalé que no suscribía su descalificación de “corpiño”: “‘cuerpecito’ es una linda metáfora, Cristy”.

Arcebelle metió aquí la cuchara desde Toronto, Canadá: “¡‘Pantaleta’ es una palabra espantosa, espantosa! No sé cuál usar, porque ‘calzón’, como en Costa Rica, también es horrible”.

Entonces intervino José María, desde Arboletes, en la costa caribe: “Hay otro nombre muy paisa para esa prenda: cucos, cuquitos: ‘Lindos los cuquitos, mi negra’. Los dominicanos usan otra: blumen. No me gusta mucho, pero también ‘suena’ bien”. Le replico que probablemente será “blúmer”, derivado quizás del inglés bloomer, y le añado que “sé que hay lugares donde al sostén lo llaman ‘portabusto’, algo que es verdaderamente brutal y hortera, como dirían en los madriles”. Y José María: “Sí; es probable que sea el blúmer del que hablas, pero recuerda cómo es que ‘el constituyente primario’ va reformando y acomodando el léxico a su gusto. A quienes les oí llamar así a los cucos, ellos decían blumen”.

Blumen, ¡qué lindo! En alemán, significa “flores”. Ecco!

Sea como fuere, quiero cerrar esta columna dando cuenta del error freudiano que registré en una reseña literaria en un diario madrileño archiconservador: el del crítico que elogiaba un poema a la ropa interior de Ana Rossetti... cuando en realidad era un poema de Ana Rossetti a la ropa interior.

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