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Libros que cambiaron el siglo XX

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Ricardo Bada
17 de diciembre de 2010 - 03:35 a. m.
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Acercándonos al final de la primera década del nuevo siglo, ¿por qué no reflexionar acerca de diez libros que cambiaron el siglo XX de nuestras culpas y pecados?

O dicho de mejor modo: de cómo el cambio de la mentalidad de un siglo logró plasmarse en unas páginas para darse a conocer. Pero de lo sabido no se habla, como juiciosamente asevera el viejo refrán castellano, así que regresemos a esa posible decena de libros.

De una manera casi indudable, La interpretación de los sueños, de Freud, estaría entre ellos. Y también el ensayo sobre la teoría de la relatividad, de Einstein. Y asimismo el relatorio de Nikita Kruschev al XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, que aunque no sea un libro (tampoco lo es el ensayo de Einstein) valdría para nuestros fines: en 1956 significó la divisoria de aguas en la historia de la URSS y el tímido anuncio de la futura glasnost.

Si bien menos indudables, me atrevo a pensar luego en La galaxia Gutenberg de Marshall McLuhan, El segundo sexo de Simone de Beauvoir, y El hombre unidimensional de Herbert Marcuse, así como El libro rojo de Mao Tse Tung, el Informe Kinsey sobre el comportamiento sexual del ser humano, Cibernética y Sociedad de Norbert Wiener y la encíclica Pacem in Terris del Papa bueno, Juan XXIII, obviando el hecho de que tampoco ella sea un libro en un sentido estricto.

Ya son diez sin haber metido en la lista El hombre sublevado de Camus; ni Tristes trópicos de Lévi-Strauss; ni El fenómeno humano del jesuita Teilhard de Chardin poniendo patas arriba la perfección del Dios cristiano; ni la Teoría general del empleo, de los intereses y del dinero, de Lord Keynes, dictándole al capitalismo que también el gobierno tiene que intervenir en la economía; ni Las formas ocultas de la propaganda de Vance Packard, que demostró que haciendo un uso concreto de la publicidad puede venderse todo, desde cortadoras de césped hasta candidatos presidenciales: Estados Unidos es el mejor ejemplo.

Aún así, ¿no es verdad que faltaría todavía el libro que sin cambiar el siglo lo reflejó hasta tal punto que el nombre de su autor ha generado un adjetivo tan definitorio como definitivo?

¿No es verdad que faltaría una novela incompleta titulada El proceso, de Kafka, gracias a la cual sabemos que nuestro mundo es un mundo kafkiano?

Como ven ustedes, la elección no es tan sencilla, y créanme que soy consciente de que hay un libro avergonzante más que vergonzoso, Mein Kampf (Mi lucha), de Adolf Hitler, que quienes hayan visto y oído testimonios suyos filmados, saben que en realidad debería titularse Mein  Krampf (‘Mi pataleta’) y que le cambió el rumbo al siglo. Y sí, aunque sea triste constatarlo, ese libro marcó el siglo XX. Pero el propósito de nuestra lista no puede ni debe ser, de ningún modo, la basura no reciclable.

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