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Nuestros jóvenes son un poco más de dieciséis millones, cifra que puede variar dependiendo de la definición de joven que se aplique.
Para las estadísticas usualmente se usa el rango entre 10 y 30 años, pero La Ley 375 de 1997 lo definía entre 14 y 26 y para la nueva Ley Estatutaria (1622, del 29 de abril de 2013) joven es toda persona entre 14 y 28 años.
De cualquier manera representan 35% de la población colombiana, de los cuales cerca de cinco millones viven en la pobreza y un poco más de millón y medio en la pobreza extrema. Son éstos, los jóvenes más pobres, quienes deben preocuparnos más, porque es a ellos a quienes nuestra sociedad poco o nada ofrece, entran a la juventud saliendo de una infancia caracterizada por inmensas privaciones y hambre, con hogares en donde, de acuerdo con la “Encuesta de calidad de Vida de 2012”, 34,4% tienen jefatura femenina y de ellos cerca de 80% no tiene cónyuge, por lo que recae sobre esas pobres mujeres todo el peso de mantener y sacar adelante a los hijos.
Recibe así la sociedad a los niños que entran a la juventud, etapa de la vida en la que los jóvenes que mueran probablemente no será por causas naturales, ya que cerca de 40% de las muertes son ocasionadas por homicidios y accidentes. De los 220.000 muertos que ha dejado el conflicto armado, la inmensa mayoría han sido jóvenes.
En cuanto a salud, tal vez el problema más preocupante es el de embarazo de adolescentes, ya que 19% de las niñas entre 15 y 19 años de edad ya son madres o están embarazadas. ¡Así comienza la juventud de la quinta parte de las mujeres colombianas! La drogadicción constituye la otra gran sombra sobre la salud de los jóvenes, según la encuesta sobre el consumo de drogas de la ONU, los jóvenes entre 18 y 24 años son los que más consumen drogas y entre ellos los hombres más que las mujeres. El consumo se inicia hacia los 12 años y todo indica que viene aumentando de manera importante.
La encuesta de calidad de vida demostró que sólo 30% de los jóvenes se encontraba asistiendo a una institución educativa. En Bogotá, 44% de las personas de 5 a 34 años (1’673.016 ) no asisten a centros educativos, la principal razón en las mujeres son los costos o falta de dinero y en los hombres la necesidad de trabajar o buscar trabajo
Si intentan buscar trabajo también van a encontrar muchas dificultades, porque a pesar de cifras de desempleo global de un solo dígito, el desempleo en los jóvenes está en cerca de 20% en promedio, uno de los más altos de América Latina, y sube a 25% cuando se trata de las mujeres jóvenes.
No deberíamos poder dormir tranquilos ante este panorama desolador para los jóvenes de los estratos más necesitados. Si bien es cierto que acaba de aprobarse un estatuto de ciudadanía juvenil, que existe una oficina de la Presidencia llamada Colombia Joven y que en varias ciudades hay ONG trabajando por la juventud, todo esto es claramente insuficiente.
La posibilidad de que este país sea viable hacia adelante, está en manos de nuestra juventud. Sin duda, alcanzar la paz sería un buen comienzo, pero además tenemos que disminuir las inequidades, atacar en serio la corrupción y crear oportunidades para que nuestros jóvenes tengan la esperanza de cambiar la situación que han tenido que vivir. Necesitamos jóvenes líderes que difundan ese mensaje, en donde el respeto, la honestidad, el esfuerzo y la solidaridad sean los pilares para una nueva sociedad.
