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¿Cuántas veces se reunieron los presidentes de Colombia y Venezuela entre 2002 y 2009?
En total hubo 16 reuniones bilaterales; es decir, un promedio de dos reuniones al año, lo que nos indica que tanto Uribe como Chávez —a pesar de las crisis recurrentes— mantuvieron relaciones diplomáticas constructivas durante la mayor parte del tiempo en que coincidieron sus gobiernos.
Las relaciones bilaterales entre ambos países han sido bastante difíciles por la notoria relación de Chávez con las Farc.
Recuerdo que en 1998 Chávez manifestó lo que tal vez ha sido el mayor acto de hostilidad hacia Colombia: la neutralidad de Venezuela en el conflicto armado colombiano, lo que se traduce como un intento de reconocerle el estatus de beligerancia a las Farc.
Durante el gobierno Uribe, las Farc atacaron desde la frontera a soldados colombianos en varias ocasiones. En 2003, la entonces ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez, denunció que las Farc se llevaron secuestrados colombianos a territorio venezolano. El gobierno colombiano reclamó ese mismo año al de Venezuela por la presencia de las Farc en su territorio; no obstante, esto no fue óbice para la cumbre de Chávez y Uribe de junio de 2003, en Rionegro (Antioquia).
En el año 2007, el gobierno colombiano llegó al punto de invitar a Chávez para que mediara en la liberación de los secuestrados.
En enero de 2008, Chávez pidió que la comunidad internacional reconociera a las Farc y al Eln como grupos insurgentes y los sacara de la lista de terroristas. Esto tampoco impidió que Uribe se siguiera reuniendo en cumbres bilaterales con Chávez: el 11 de julio de 2008 en el estado Falcón, en Venezuela; el 24 de enero de 2009 en Cartagena, y el 14 de abril de 2009 en Caracas.
Todas estas reuniones se dieron a pesar de la clara evidencia de presencia de las Farc en Venezuela. Recuerdo que en abril de 2008, el exsenador Germán Vargas Lleras hizo un impresionante debate en el Congreso para denunciar el rearme venezolano y señalar, con lujo de detalles, los lugares de residencia de cabecillas de las Farc en el vecino país. El gobierno Uribe no se pronunció.
Uribe supo desde el principio de la presencia de la guerrilla en Venezuela. Sus relaciones con Chávez vivieron momentos tensos, pero el expresidente siempre entendió que, por sentido de responsabilidad con el país, estaba obligado a cohabitar con este incómodo vecino, tal como hoy lo entiende el presidente Santos.
Las diatribas del presidente Uribe contra el gobierno de Chávez no son coherentes con la forma como condujo las relaciones diplomáticas con Venezuela entre 2002 y 2009. Ciertamente, las cosas cambiaron al final del gobierno Uribe: en julio de 2009, cuando se avecinaba la reelección, Uribe acudió al parapeto de unos viejos lanzacohetes venezolanos en manos de las Farc para subir la tensión entre ambos países y así agitar el nacionalismo con fines de política interna. Luego vinieron los famosos y ridículos preparativos de guerra de Chávez, que cesaron cuando elegimos en 2010 a un nuevo presidente de la República.
