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A la memoria de Fabiola Lalinde

Rodrigo Uprimny
20 de marzo de 2022 - 05:30 a. m.

Muchos colombianos estamos en duelo por la muerte de Fabiola Lalinde, pues la quisimos y admiramos entrañablemente por su maravillosa personalidad y su incansable lucha por la memoria y la justicia para los miles de desaparecidos en Colombia. Por eso algunos la propusimos hace algunos años como personaje del año.

Fabiola fue la madre de Luis Fernando Lalinde, desaparecido en octubre de 1984. Con el apoyo de su familia y de otros colombianos solidarios, Fabiola buscó a su hijo durante años, con decencia pero con valentía y perseverancia, que permitieron esclarecer que Luis Fernando había sido capturado, torturado, asesinado y enterrado como NN por unidades del Batallón Ayacucho. Esta constancia también logró que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos estableciera en 1987 la responsabilidad del Estado por este crimen, marcando un importante precedente: fue la primera condena internacional contra Colombia por desaparición forzada.

Con esa tenacidad, Fabiola logró encontrar parte de los restos de su hijo e inhumarlo en noviembre de 1996, después de 12 años de búsqueda. Pero no descansó: siguió su lucha por la memoria y la justicia, no con afán vengativo, sino para mantener vivo a su hijo ya que, como repetía, sólo morimos cuando nos olvidan. Su lucha tuvo además propósitos más amplios pues Fabiola la entendió como una expresión de solidaridad con otras familias que han padecido horrores semejantes y como un esfuerzo por evitar que estas atrocidades se repitan.

Fabiola bautizó su lucha “Operación Sirirí” para hacer referencia a esa pequeña y valiente ave que enfrenta a los gavilanes cuando estos se llevan a sus pichones y a veces logra recuperarlos. Fabiola documentó tan cuidadosamente esta Operación Sirirí que su archivo, que entregó a la Universidad Nacional, fue declarado por la UNESCO en 2015 parte del patrimonio de la humanidad.

Conocí de cerca a Fabiola y a su hija Adriana en circunstancias dolorosas, pues en 1992 las acompañé como abogado en la búsqueda y exhumación de los restos de Luis Fernando. La justicia penal militar tuvo que decretar esta diligencia, debido a la presión internacional frente al caso. No era nada fácil buscar con los militares los restos de una víctima de los militares. Pero incluso en esos momentos dolorosos y complejos Fabiola mostró ese temple y agudo humor que siempre la acompañaron.

En un momento dado, en esas empinadas montañas en que habían enterrado a Luis Fernando, los forenses encontraron unas vértebras, pero sin el cráneo la identificación era casi imposible. Fabiola, quien había arañado la tierra buscando más restos, tuvo una intuición profunda y pidió a los forenses que buscaran montaña arriba, pero estos respondieron que era imposible por la gravedad. Y Fabiola les objetó: “Lo que pasa es que en Colombia las leyes de la impunidad van incluso en contra de las leyes de la gravedad”. Los forenses aceptaron, buscaron en los sitios indicados por Fabiola y encontramos el cráneo.

Desde esa época mantuve con Fabiola y su familia una relación profunda y tengo claro que son personas admirables y especiales, y que su dolor y resistencia son únicos. Pero su lucha también simboliza aquella de muchas otras víctimas y sus familias que han enfrentado dramas semejantes. Al rendir este homenaje personal a Fabiola y a sus hijos Adriana, Jorge y Mauricio, quiero igualmente hacerlo con todas las demás víctimas del drama colombiano, pues su Operación Sirirí, que quedará siempre en nuestra memoria, representa la lucha permanente de la dignidad y la decencia contra el terror y la crueldad. Y recuerda esa muy citada pero poderosa frase de Milan Kundera: “La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”.

* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.

 

Francisco(64444)20 de marzo de 2022 - 05:17 p. m.
Recuerdo que a doña Fabiola,desde la cuarta brigada, le hicieron en su momento un montaje siniestro. En una requisa en su casa, los militares "encontraron" un paquete con marihuana. Una treta perversa para deslegitimar la lucha de doña Fabiola. Al frente de la brigada estaba el general Ruiz Barrera. Que lastre para la conciencia, si es que la tiene, de este oscuro personaje
Eduardo Sáenz Rovner(7668)20 de marzo de 2022 - 05:16 p. m.
Profesor Uprimny, ya es tiempo de que le pida disculpas públicas al profesor Beltrán, así como las deben pedir los alrededor de 30 firmantes de la injusta carta contra él. De otra forma no le podré creer a ninguna de sus columnas. En la Universidad Nacional muchos predican pero no practican (¿Acaso necesitamos otra JEP?).
  • Cordillerano(64187)20 de marzo de 2022 - 07:34 p. m.
    Rodrigo Uprimny exalta la capacidad de persistencia y coherencia de la Sra. Fabiola Lalinte, en efecto eso mismo es lo que le falta al profesor Uprimny, ser coherente y en el caso desafortunado del sociólogo y también profesor, Miguel Ángel Beltrán, expresarce de conformidad a la justicia por que tanto aboga y predica ...
-(-)20 de marzo de 2022 - 05:15 p. m.
Este comentario fue borrado.
fercho(99783)20 de marzo de 2022 - 03:58 p. m.
Excelente homenaje, a una gran mujer, precisamente es la memoria lo que nos hace seguir en la lucha, y eso es lo que el Narco-Paramilitar, matarife de Uribe nos quiere quitar, Colombia debe dar el salto para que esos fachos asesinos no maten más activistas y lideres sociales.
Camilo(27872)20 de marzo de 2022 - 03:53 p. m.
Paz en su tumba a una enorme mujer, respeto a su memoria y emulación de su ejemplo
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