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Kurt Gödel es uno de los matemáticos y lógicos más brillantes de toda la historia. Hace casi un siglo, cuando era aún muy joven, Gödel formuló sus dos teoremas de la incompletitud que provocaron un terremoto teórico: esos teoremas demostraron rigurosamente que un sistema axiomático que incluyera la aritmética básica siempre contiene proposiciones indemostrables, es decir, enunciados sobre los cuales resulta imposible demostrar si son verdaderos o falsos.
Los aspectos técnicos de estos teoremas me desbordan, pero desde joven me han fascinado por su enorme relevancia filosófica: muestran que todo sistema que sea mínimamente complejo es siempre abierto e incompleto ya que contiene proposiciones indecidibles. Menos conocido, pero igualmente interesante, es que Gödel hizo también sus pinitos en derecho constitucional y llegó a una conclusión semejante: que la constitución de Estados Unidos era incompleta y tenía lagunas peligrosas.
La anécdota es la siguiente: Gödel huyó de la Austria nazi y se refugió en Estados Unidos. En 1947, para adquirir la nacionalidad estadounidense, tenía que presentar un examen que incluía el conocimiento de la constitución. Gödel, que era bastante obsesivo, la estudió minuciosamente y detectó vacíos que permitirían que en Estados Unidos se instaurara, por medios constitucionales, una dictadura fascista. Sus amigos Albert Einstein y el economista Oskar Morgenstern le recomendaron no mencionar el asunto en el examen; pero el punto surgió por cuanto, según contó mucho después Morgenstern, el juez le preguntó a Gödel de dónde venía y él respondió: “De Austria, una república que se volvió una dictadura”. Y el juez le dijo: “Afortunadamente, eso no puede suceder acá”, a lo cual Gödel replicó: “Claro que puede suceder y puedo probarlo”. Einstein y Morgenstern temieron lo peor para su amigo, pero el juez, en forma sabia, concluyó: “No entremos en esos detalles”. Y Gödel obtuvo la nacionalidad.
Sin embargo, nunca quedó registrada cuál era la laguna detectada por Gödel que permitiría que Estados Unidos se volviera, por medios constitucionales, un régimen fascista. Así nació el misterio del “vacío jurídico gödeliano”. Como lo detalla el profesor Guerra-Pujol, la conjetura principal es que se trata de la cláusula de reforma constitucional por cuanto esta no prevé que existan principios inmodificables o cláusulas pétreas de la constitución que no puedan ser modificadas, como las tienen otros países. Por consiguiente, en Estados Unidos, una reforma que cumpla formalmente con todos los procedimientos podría transformar su democracia en un régimen fascista.
Es razonable pensar que esa posibilidad de una reforma constitucional, procedimentalmente perfecta pero fascista, fuera la laguna jurídica que atormentaba a Gödel pues armoniza con sus reflexiones lógicas. Sin embargo, Guerra-Pujol considera otras lagunas igualmente peligrosas y, entre ellas, una que adquiere hoy especial relevancia: el poder del presidente de Estados Unidos como comandante en jefe de todas las fuerzas militares. Esta norma es muy abierta y permite entonces, hipotéticamente, que un presidente autoritario declare estados marciales para arrestar opositores o migrantes; o use las milicias para intervenir en ciudades con mayorías opositoras; o realice ataques militares a otros países sin autorización del Congreso, argumentando que son acciones defensivas; o interprete extensivamente sus poderes regulatorios para dictar órdenes ejecutivas en todos los campos y con ellas imponga tarifas arbitrarias a otros Estados o cambie las reglas de nacionalidad.
Afortunadamente todo esto son meras conjeturas y podemos estar tranquilos: nunca ocuparía la Casa Blanca un presidente capaz de darle semejantes “trumpadas” a la democracia. El mundo puede dormir tranquilo: los temores constitucionales de Gödel eran totalmente infundados.
* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.
