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6 Nov 2022 - 5:30 a. m.

Paz total, justicia y derechos de las víctimas

La estrategia de paz total del Gobierno tiene sentido y recoge aspiraciones de amplios sectores de que pongamos fin a los conflictos armados y a las violencias que aún persisten. Sin embargo, esta estrategia adolece de indefiniciones y ambigüedades preocupantes, más allá de la idea abstracta, difícil de controvertir pero que puede convertirse en un simple eslogan, de que Colombia quiere una “paz total”.

La idea de paz total tiene sentido pues, a pesar de los enormes beneficios que trajo el Acuerdo Final con las extintas Farc (AFP), subsisten en Colombia actores armados que causan enormes sufrimientos y cuya capacidad y presencia territorial se incrementó durante el gobierno de Duque, que fracasó en su estrategia de seguridad. Por eso, el Comité Internacional de la Cruz Roja ha concluido que en el país persisten seis conflictos armados y otros tipos de violencias con graves consecuencias humanitarias. Vale la pena entonces intentar la desmovilización de esos actores, que es lo que pretende la paz total, en el entendido de que el Estado no renuncia al uso de la fuerza para conquistar la seguridad en todo el territorio si las negociaciones fracasan.

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