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27 Feb 2022 - 5:30 a. m.

Sobre elecciones, aborto y Ucrania

Por si puede ser útil a algunos lectores, comparto los criterios que me han permitido escoger por quién votar en estas y en pasadas elecciones de Congreso. No es física cuántica, es la simple combinación de tres criterios: la fuerza política, las propuestas y las virtudes personales.

Contrario al rechazo a la política y a las maquinarias, que es entendible pero inconveniente, prefiero aspirantes que estén incorporados en fuerzas políticas. Los llaneros solitarios hacen poco en el Congreso, por pilos que sean, y la democracia electoral requiere partidos fuertes que canalicen las opiniones y los intereses. Por eso voto primero por listas de partidos o coaliciones, que sean maquinarias decentes, sin escándalos de corrupción o compras de votos. Excluyo entonces a aspirantes que pueden parecer interesantes pero, como en ciertas propagandas, están en el lugar equivocado.

En estas elecciones también excluyo a las fuerzas políticas que no se hayan opuesto claramente a este Gobierno, que ha sido desastroso para el país. No podemos permitir la continuidad de este tipo de políticas.

Luego miro las propuestas de los partidos y, además, si la lista es abierta, las de los propios candidatos. Para mí es decisivo que sean personas o partidos leales con la Constitución de 1991, la democracia y el Estado de derecho, y que estén comprometidos con la implementación del Acuerdo de Paz y la búsqueda de una paz integral, con el combate a las desigualdades y las discriminaciones, y que tomen en serio la protección ambiental. Igualmente, que estén dispuestos a combatir seriamente, pero sin fundamentalismos y sin populismo punitivo, a las organizaciones criminales y la corrupción, y que estén abiertos a una nueva política frente a las drogas.

Esto ya limita el abanico de aspirantes, aunque quedan bastantes que valen la pena. Pero como toca escoger, miro también las virtudes personales, desde las más obvias, como su decencia y honestidad, hasta otras más sofisticadas, como su experiencia y su formación profesional.

Sin dar nombres, les invito a hacer un ejercicio semejante y verán que hay de dónde escoger y que es posible votar bien en estas elecciones de Congreso.

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Dos adendas por lo ocurrido en esta semana dramática.

Tengo claro que la sentencia de la Corte Constitucional sobre aborto será un tema central en los próximos meses y que es una discusión difícil, por las emociones que suscita. Apoyo en términos generales la sentencia, por razones expresadas en varias columnas previas. Espero volver más sistemáticamente sobre el tema, pero por ahora invito a una discusión respetuosa, que excluya ciertos argumentos y ataques inaceptables.

Quienes critican la sentencia deberían abstenerse de ataques como los del expresidente Pastrana, que sugiere que la decisión fue pactada en La Habana para hacerles el favor a los exintegrantes de las ex-Farc por denuncias de aborto forzado. Es ridículo pues la Corte se refiere al aborto consentido por la mujer gestante, que es distinto al aborto forzado que va contra la voluntad de la mujer. Incluso son dos artículos distintos del Código Penal: el 122 y el 123. Eso es tan absurdo como confundir la despenalización del suicidio con la del homicidio.

Quienes defendemos la sentencia deberíamos abstenernos de estigmatizar como enemigos de las mujeres a quienes consideran que la decisión debió ser tomada por el Congreso o consideran que 24 semanas es un plazo demasiado largo. Son preocupaciones legítimas a las que hay que responder, pero sin descalificar a quienes las expresan.

Por último, aunque poco sirva, toda mi solidaridad con Ucrania frente a la agresión imperialista de Rusia. Días dolorosos y peligrosos.

* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.

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