Ruptura en el BID

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En un comunicado de prensa del 28 de julio, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunció vacante para su Presidencia y fechas para la próxima asamblea actual. En principio la elección del nuevo presidente ocurriría el 12 y el 13 de septiembre de 2020. Los países miembros podrían proponer candidaturas y se preveía que la asamblea anual de 2021 tendría lugar en Barranquilla del 17 al 21 de marzo.

Sin embargo, con el presidente Donald Trump nunca se sabe, pues amenaza con romper una tradición de 61 años en el BID, lo que podría provocar divergencias entre Estados Unidos, algunos países latinoamericanos y la Unión Europea. Desde 1959, este alto puesto ejecutivo es ocupado por un representante latinoamericano. De 2005 a 2020, el BID había sido liderado por el colombiano Luis Alberto Moreno. En esta ocasión, Estados Unidos, en una jugada geopolítica, decide presentar un candidato propio. Históricamente el presidente era latinoamericano y el vicepresidente norteamericano, denotando el espíritu de cooperación existente en la institución. Esa propuesta de Trump toma por sorpresa a la comunidad internacional y, por eso, la Unión Europea y algunos países abogan para que las votaciones sean en marzo de 2021. ¿Qué hay detrás de este anuncio de Trump?

1. Podría ser un mensaje directo a China en un escenario de disputa por la hegemonía global, en donde Estados Unidos declina y China asciende. El hecho de que Pekín, en los últimos años, esté cada vez más cerca de América Latina —zona de influencia tradicional de Estados Unidos— ha molestado tremendamente a la potencia mundial.

2. Se podría pensar que al tener el puesto más alto del BID podría, de cierto modo, impedir o dificultar financiaciones para países como Cuba y Venezuela, en el marco de su política de hostigamiento económico.

Con todo, lo que más preocupa es el perfil de su candidato Mauricio Claver-Carone, director principal para Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional y asesor especial del presidente, pues ha trabajado sobre todo en el área de seguridad, lo que suscita preocupaciones en cuanto a su visión acerca del sistema interamericano y el multilateralismo. Así las cosas, Claver-Carone enfrentaría al argentino Gustavo Béliz y a la costarricense Laura Chinchilla.

Uno de los roles del BID es transformar vidas y sigue siendo una de las principales fuentes de financiación del desarrollo económico, social e institucional de América Latina y el Caribe, pero el momento es pésimo para poner en marcha la propuesta de Trump, debido al desafiante escenario pospandemia y el decrecimiento económico de 9,1 % en la región. Más que nunca, el continente demandará iniciativas de desarrollo y cooperación, dejando atrás el fuerte componente de militarización de décadas pasadas.

La correlación de fuerzas en el BID es la siguiente: tiene 48 socios, 26 prestatarios y 22 no prestatarios; entre esos varios países de la Unión Europea. Estados Unidos domina el sistema de voto ponderado con un 30 % de estos, seguido por Argentina y Brasil (7 % cada uno), México (7 %) y Venezuela (6 %). El peso del voto de cada uno de los otros socios está vinculado a criterios económicos. En total, América Latina y el Caribe solo suman un 50,02 % de los votos.

Como se nota, Estados Unidos tiene todo para lograr romper la tradición. Como era de esperarse, en esta actual disputa, Brasil y Colombia ya manifestaron su apoyo a la propuesta del presidente Trump, México aún no se ha pronunciado, y Brasil y Argentina, que antes votaban por consenso, podrán posicionarse de forma distinta.

Quizás el presidente Donald Trump no gane las próximas elecciones, pero entrará a la historia como el que más rompió consensos internacionales, profundizando la incertidumbre en el escenario internacional.

U. Externado de Colombia.

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