La reforma pensional que se propone implementar la administración Petro es innecesaria porque el sistema actual funciona relativamente bien. Uno de los objetivos reformistas es unificar las condiciones bajo las que funciona Colpensiones y los fondos privados (AFP), aunque hay que decir que el régimen público es bastante más generoso que el privado. En efecto, las AFP administran los fondos con inversiones que como el propio mercado financiero son cambiantes o volátiles, así que la variación de los rendimientos afecta las cuentas de cada cual e incluso puede arrojar pérdidas. ¿Significará que las pensiones del sistema público se reducirán?
El problema más serio que tiene la reforma propuesta es que compromete al Banco de la República en la administración de los fondos, lo que introducirá riesgos de tasa de interés, así como de tasa de cambio sobre sus rendimientos. Respecto a estos, una devaluación del peso inflará los ingresos de la cuenta externa y una revaluación tendrá el efecto contrario, lo que será beneficioso o perjudicial para los viejitos que dependemos del sistema para sobrevivir. Eso conduce a que el Emisor enfrente conflictos de interés al tener que considerar los impactos que puede tener un cambio en su política de tipos de interés o de reservas internacionales sobre el rendimiento de estos fondos, lo cual puede afectarlo seriamente.
Podrá perderse un activo invaluable, que es la reputación que se ha ganado el Emisor por el rigor y la transparencia con que aplica sus políticas. También en cómo invierte los dineros que le confía el gobierno, incluyendo las reservas internacionales del país.
En otra ocasión, el presidente Petro pretendió que el sistema bancario limitara sus inversiones en el extranjero, lo que, de haberse dado, reduciría el rendimiento de los portafolios cautivos en pesos al causar tremenda sobreoferta. Se trataba de imponer que solo el 30 % de la inversión de los fondos de pensiones se hiciera en el extranjero, buscando repatriar cerca de COP 125 billones para financiar la economía local. Esta medida enfrentó críticas por el riesgo de menor rentabilidad para los ahorradores y un posible aumento de la inversión forzosa en deuda pública, que hubiera beneficiado al gobierno, pero perjudicado a los ahorradores.
El pilar contributivo de la reforma pensional “es el componente central obligatorio para trabajadores e independientes con ingresos, diseñado para unificar Colpensiones y los fondos privados (AFP)”. Cito a Leonardo Urrea, “El Banco de la República y el ahorro pensional: una mala idea”, publicado en La Silla Vacía.
Según la reforma, “hasta ahora las cotizaciones hasta 2,3 salarios mínimos van directamente a Colpensiones. Dado que el 90 % de los trabajadores ganan menos de eso, que son tres millones de pesos, con la reforma el 75 % de la masa salarial (…) irá a Colpensiones. Su recaudo anual pasa de 15 a 38 billones de pesos. Ese es el fondo que sería administrado por el Banco de la República. La reforma reduce el ahorro individual de forma considerable, lo que hará que “en el futuro no habrá suficientes trabajadores cotizantes para financiar las pensiones de los jóvenes de ahora, de modo que ese fondo de ahorro proveería la plata para completar las pensiones del futuro”.
El Banco de la República puede verse en serios problemas también. No solo porque se pone en riesgo su independencia, sino porque lo distrae de su misión central que es la estabilidad de precios y del sistema financiero, en aras del control del ahorro pensional. Urrea se pregunta sobre la confianza que se ha ganado el banco central colombiano, sobre todo desde que aseguró su independencia: “¿Qué pasará con esa confianza cuando, debido a ciclos externos, el ahorro pensional se desplome por unos meses o algunos años? El Banco de la República no debería asumir ese riesgo reputacional, porque puede afectar su misión central que es mantener a raya la inflación. Esa misión que requiere de un prestigio sin tacha”.
En tales casos, el Banco enfrentará una disyuntiva: tener como objetivo la inflación o la tasa de cambio, “especialmente si va a ser atacado por la opinión pública porque sus decisiones afecten el balance del fondo de ahorro de pensiones en inversiones en dólares”.
La conclusión: “la estabilidad macroeconómica es un activo público que como todo lo que se tiene, no se valora”. Ojalá que esa estabilidad no se ponga en riesgo hacia futuro.