20 Sep 2021 - 3:00 a. m.

Crecimiento y desempleo

El Gobierno está satisfecho con los resultados de crecimiento económico del primer semestre de 2021 frente al desastre de 2020. De hecho, si se comparan los dos primeros semestres, el crecimiento es muy positivo. Pero el año de referencia no debe ser el de la gran contracción sino el de un período normal, como 2019. El crecimiento del primer semestre de 2021 con respecto al de 2019 es del 0,36 %, con una contracción del -1 % en el segundo trimestre: la producción de bienes y servicios fue de $215 billones en el primer trimestre de 2019 y de $213 billones en el correspondiente a 2021, así que aún no se había recuperado el nivel de producción de hace dos años.

La reactivación ha estado acompañada por un desempleo persistente. En julio de 2019 se observó un deterioro, pues el 10,7 % de la fuerza de trabajo estaba cesante, que se agravó en julio de 2021, cuando esa cifra aumentó al 14,3 %. Este incremento refleja una recuperación de los sectores intensivos en trabajo menor que la de los que ahorran empleo o un posible aumento de la productividad que redujo la demanda de trabajadores; además, el trabajo en casa reduce el uso del transporte y de los servicios de oficina. Si se terminan de activar los sectores de restaurantes, hoteles y viajes quizá mejore un tanto la situación, pero el futuro no luce bien para quienes perdieron su empleo y no han podido recuperarlo.

Según el DANE, “para julio de 2021 el número de desocupados en Colombia fue de 3,5 millones de personas… mayor en 827.000 personas respecto a julio de 2019”. Hace dos años había más de 1,2 millones de personas ocupadas que las que hay en la actualidad, lo cual es muy crítico para los jóvenes que ingresan a la fuerza de trabajo y peor para las mujeres, cuya tasa de desempleo es 7,3 puntos superior a la de los hombres.

Del total de jóvenes de 14 a 28 años, el 27 % no estudiaba ni tenía empleo en julio de 2021. Mientras que había 1′120.000 hombres que no estudiaban y estaban desempleados, la cifra correspondiente a las mujeres era el doble: 2′235.000. Este es un enorme desperdicio de recursos humanos que no se capacitan ni tienen la oportunidad de ser productivos. Pareciera que muchos jóvenes colombianos no tienen futuro.

¿Qué hizo el Gobierno para enfrentar esta calamitosa situación? Anunció medidas estruendosas que presuntamente habían protegido 75.000 empleos por gestión del Ministerio del Trabajo: una gota en el desierto. Más de 54.000 personas retiraron cesantías parciales de las administradoras de fondos de pensiones privados, o sea que consumieron su ahorro, lo que poco tuvo que ver con medidas del Gobierno. Se esperaba que de los 3,35 millones de personas cesantes 150.000 obtuvieran el beneficio de emergencia del Mecanismo de Protección al Cesante, consistente en $1,75 millones en tres meses que suman $255.000 millones (un 0,03 % del PIB), es decir, otra gota. Los empleadores y trabajadores independientes tuvieron la posibilidad de reducir voluntariamente su aporte a la pensión, del 16 % al 3 %, de nuevo dejando de ahorrar para su retiro sin que el Gobierno pusiera un peso.

El gobierno Duque volvió a mostrar el cobre de su incompetencia, su banalidad, la mezquindad de su gasto y su incapacidad para mejorar la suerte de los ciudadanos. Muy pocos han podido recuperar el ya bajo nivel de vida que tenían en tiempos anteriores a la peste.

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