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Desequilibrios

Salomón Kalmanovitz

12 de marzo de 2023 - 09:05 p. m.

La economía colombiana ha sufrido de varios sobresaltos, al ritmo de políticas erráticas. El crecimiento de 2022 fue de casi 8 %, pero este año será de solo 1,3 %, que es un nivel cercano al estancamiento. La inflación que castiga a toda la población, pero sobre todo a la más pobre, fue del 13,1 % el año pasado y este año se pronostica que será del orden del 7 %. Duque se despidió con un estruendoso gasto público que fue la causa del alza de precios. Estamos ante indicios de estanflación, una combinación de estancamiento y al mismo tiempo inflación que es difícil de controlar.

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El Gobierno concedió un aumento del salario mínimo del 16 % sin pensarlo mucho, quizás calculando los réditos políticos de la medida, lo cual ha incrementado la presión inflacionaria durante los primeros meses del año. Si hubiera sido más cauto y hecho un aumento de un punto por encima de la inflación, el impacto del alza real del salario hubiera sido más efectivo y de menos consecuencias nocivas. El salario mínimo no cobija a la población informal que incluye a seis de cada 10 trabajadores, población que se queda sin el beneficio del aumento, pero con el perjuicio de la inflación que acarrea. El refrán “haz el bien y no mires a quien” no se cumple en este caso: el bien para los formales es el mal para los informales.

La tasa de cambio ronda los $4.750 por dólar, cuando hace un año pagamos $3.800, devaluación del 25 %, que significa el empobrecimiento de la población en su poder de compra de bienes extranjeros. Según los cálculos del Gobierno, las importaciones se reducirán un 9 % en 2023 gracias a tanta devaluación. El déficit en cuenta corriente del país frente al resto del mundo fue un 6,2 % del PIB en 2022, debido al exceso de gasto del Gobierno Duque, pero se corregirá al 3,7 % del PIB este año, resultado de la pérdida de poder adquisitivo del pobre peso colombiano. Todo esto sucede a pesar de que el precio del petróleo se proyecta por encima de los US$94 el barril en 2023, lo cual debería fortalecer el peso. Sin embargo, el 10 de marzo el precio del petróleo Brent fue de US$82 el barril, lo que tiene el efecto contrario.

En el mercado de títulos del Gobierno (TES), los bancos se deshicieron de casi $6 billones de títulos y los fondos de capital extranjeros salieron de $4,2 billones. En total se liquidaron títulos por $5 billones. La calificación del país se degradó a BB+ y la tasa de interés que debe pagar el Gobierno por su deuda es bastante gravosa. Colombia obtuvo su grado de inversión durante el segundo gobierno de Santos, pero lo perdió con Duque a mediados de 2022. La calificación de un país sin riesgo de no pagar sus deudas es AAA, así que hemos bajado tres escalones en la medición del riesgo país.

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Entre tanto, la economía norteamericana “volvió a agregar más empleos que lo esperado en febrero, pero la ralentización del crecimiento del empleo y una mayor tasa de desempleo presentan una imagen mixta”, según Bloomberg. Se trata de un desempleo de solo el 3,6 % de su fuerza laboral. Posiblemente la Reserva Federal vuelva a apretar su política monetaria, cuyo efecto sería devaluar más las monedas del resto del mundo, incluyendo el peso colombiano.

La tasa de desempleo de Colombia en enero de 2023 fue de 13,7 %, una reducción de 0,9 % frente al mismo mes del año anterior. Se trata de una leve mejora sobre un desequilibrio sistémico del mercado laboral que amerita una política de reformas estructurales y de un mayor gasto público que la alivie.

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