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El año que termina

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Salomón Kalmanovitz
30 de noviembre de 2020 - 03:00 a. m.
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El 2020 ha sido el año más tormentoso en la historia moderna de Colombia, peor que la Gran Depresión de 1930. La contracción económica que hemos sufrido entre enero y septiembre es de -8 %, y quizá terminemos algo mejor hacia diciembre. En 1930 tuvimos dos años de contracción que restaron un 3 % al PIB de la época. La epidemia de gripa de 1918, que fue mortal en muchos países del mundo, no afectó mucho a Colombia, según Edwin López.

La pandemia de COVID-19, por el contrario, ha sido devastadora: los sectores más afectados en el año corrido han sido artes y entretenimiento (-23,4 %), construcción (-23 %), comercio (-18 %), minería (-14,5 %) e industria (-11 %), y a los que mejor les ha ido son agricultura, que creció el 3,7 %, y el financiero, que aumentó el 1,6 %. La administración pública se contrajo el 0,6 %, o sea que no contrarrestó la brutal caída de la actividad económica.

Desde la perspectiva de la demanda, el consumo privado se contrajo el 7 %. Como ya han expuesto varios comentaristas, los técnicos del Gobierno actuaron con timidez en la crisis, mediante intervenciones débiles y tardías para apoyar a las familias y a las empresas. Así mismo, el Banco de la República redujo su tasa de interés de manera muy lenta y cautelosa, para llegar a un nivel del 1,75 %, igual a la inflación que perforó el piso de su meta; esa inflación es una de las más bajas de la historia y fiel reflejo de la grave recesión económica que atravesamos. En Europa, Estados Unidos, Chile y Perú la tasa de interés de referencia se fijó en cerca del 0 %.

En septiembre de 2020 el desempleo se acercó al 16 % de la fuerza laboral, mientras que el urbano (13 ciudades grandes e intermedias) marcó el 18,3 %, con una leve mejora frente a junio y julio. El sufrimiento fue mayor para las mujeres: su índice superó en 9 % el de los hombres. El desempleo de los jóvenes marcó 26 %, ocho puntos más que en 2019.

Colombia tiene una de las tasas de desempleo más altas del continente, que no solo refleja sus graves falencias estructurales, sino la pereza del Gobierno y del Banco de la República para ejecutar políticas agresivas que contengan la crisis.

Tenemos entonces la confluencia de una enorme contracción económica, un desempleo que impone sufrimiento a buena parte de la población y un presidente que se cree presentador de TV y se preocupa más por imponer la cadena perpetua que por resolver los problemas de miseria y hambre que acosan al pueblo. Tenemos además a un ministro de Hacienda que se esconde en su búnker de la calle 6 —preparando su huida—, consigue préstamos en dólares que revalúan el peso y recurre menos a las fuentes más baratas de que dispone internamente.

Según el manual del régimen inflación objetivo que sigue nuestro banco central, una cuantiosa contracción del producto y del empleo, el incumplimiento de la meta de inflación hacia abajo y una tasa de cambio revaluada que contribuye a contraer más la actividad son señales de alarma para que aumente radicalmente la liquidez y reduzca su tasa de interés. Así se abarataría el crédito para negocios y ojalá para las familias. Puede también incidir en una devaluación de la tasa de cambio, para que exportemos más e importemos menos.

El triunfo de Joe Biden en las elecciones de Estados Unidos y la perspectiva exitosa de una vacuna contra el COVID-19 auguran que la segunda mitad de 2021 será de recuperación global.

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Federico(1641)30 de noviembre de 2020 - 12:50 p. m.
La tal economía de mercados no se recuperará nunca jamás... Ya venía muy enferma desde antes... Y su intención es arrasar con los recursos del planeta... No tiene más "teorías"... Esa idea de que el futuro será mejor, si en el presente todo se hace mal... ¿Cómo es posible eso?
Atenas(06773)30 de noviembre de 2020 - 12:45 p. m.
Y Salomón con un luengo exordio de cifras tomadas sin digerir,( y de dónde infiere u obtiene q' la agricultura creció el 3.7% si los q' en ella nos movemos vivimos la quiebra; lea sobre el café ), y con el fatal efecto de la pandemia, se lanza contra el actual gbno en este penoso asunto q' afecta todo el orbe. Hasta rematar con esperanzador final, quizá se arrepintió tardia/ de lo primero.
Camilo(gibaw)30 de noviembre de 2020 - 11:44 a. m.
Buena columna. Es educativa. Concreta con datos. El último párrafo fue tímido pues no concluyó sobre 2021 para Colombia. Buena la puya de la "huida" del ministro. El articulo señala que: el presidente y el ministro están aislados de la realidad. Y que el BanRep, se equivoca técnicamente. El articulo señala que el error de todos los actores es una decisión política.
Octavio(58841)30 de noviembre de 2020 - 10:22 a. m.
Suponiendo se va la vida, mientras la realidad marca un panorama lleno de dificultades, con un gobierno legislando a favor de los que quieren todo, el sistema financiero obteniendo ganancias en medio de una crisis, los ganaderos, narcos y acumuladores de tierra incendiando el país y un presidente que solo complace a un partido, y en el medio de esta voracidad una sociedad cada vez más dividida.
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