Publicidad

El delirio de Donald Trump

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Salomón Kalmanovitz
12 de enero de 2026 - 05:05 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

El actual presidente norteamericano ha promulgado su corolario sobre la doctrina Monroe, que se hizo sentir a principios del siglo XX por el presidente Theodore Roosevelt. Lo que había afirmado la doctrina era que Europa no podía inmiscuirse en los asuntos de las Américas, y eso le otorgaba a Estados Unidos la tarea de imponer sus intereses sobre el continente. Su política exterior fue llamada “the big stick”, es decir, el gran garrote.

La doctrina había sido proclamada por el presidente James Monroe en 1823, mucho antes de que su país se consolidara como imperio, que advertía a las potencias europeas que no debían intervenir ni colonizar en su hemisferio. Justificaba así que toda América sería coto exclusivo de Estados Unidos. La revista The Economist tituló su última edición como El delirio Donroe, combinando Donald con Monroe.

Hay que decir que el gran garrote está de vuelta y con venganza, como se evidenció en Venezuela con el derrocamiento, la captura y el prospecto de llevar a juicio a Nicolas Maduro frente un tribunal de justicia norteamericano. Las acusaciones son muy serias: Maduro, su esposa e hijo, y sus cómplices montaron una conspiración para traficar toneladas de cocaína hacia Estados Unidos, asociados con carteles caracterizados como grupos terroristas. Se trata obviamente de exageraciones, pues la dictadura venezolana puede ser muy corrupta, pero no necesita ejercer actividades criminales en el patio del imperio para financiarse, con los riesgos relacionados con este tipo de empresa. Maduro aseguró que era “un presidente secuestrado” y un “prisionero de guerra”, frente a un Trump a quien no le importa romper todas las reglas de convivencia internacional y ejerce rudamente su poder sin contrapeso alguno.

Ciertamente, la dictadura venezolana ha expoliado tanto sus recursos energéticos sin invertir en su mantenimiento que está en una situación de quiebra y debilidad que Estados Unidos aprovechó para invadirla. Lo hicieron sin sufrir bajas en sus filas, mientras liquidaban el cinturón de seguridad provisto por Cuba con cerca de 60 bajas de sus milicianos, y bombardeaban y anulaban sus principales bases militares.

La operación sienta un precedente que invita a los rivales de Estados Unidos a abusar de sus dominios o de invadir nuevos territorios, asi que China queda justificada para tomarse Taiwán o que incremente su influencia en Filipinas, y Putin obtiene licencia para incrementar su agresión contra Ucrania o irse por nuevos territorios en Polonia, Lituania, Estonia y Letonia.

Los fiscales norteamericanos armaron su caso contra Maduro, acusado de montar una operación de exportación de cocaína hacia Estados Unidos desde su elección como presidente, en 1999, afirmando que él, su esposa y su hijo Nicolás Ernesto participaban en una campaña intensa de tráfico de drogas. La acusación se extiende contra el ministro del Interior, Diosdado Cabello, como también contra Jorge Rodríguez, hermano de Delcy, junto a un presunto líder del Tren de Aragua. Delcy Rodríguez fue nombrada presidenta encargada con el aval del presidente Trump, como persona influyente que tiene acceso a todos los niveles del régimen del descabezado Maduro e impide que la situación implosiene, como ocurrió en Irak o Afganistán.

Conoce más

 

Juan Slacker(jrrg7)Hace 55 minutos
Flojo, flojito.
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.