8 Nov 2021 - 4:59 a. m.

Falencias del régimen pensional

En la mayor parte de los países desarrollados las personas se jubilan a los 65 o 67 años, hombres y mujeres por igual. Muchas personas siguen trabajando hasta que el cuerpo les aguante para aumentar un poco el monto de las mesadas que recibirán en lo que les resta de vida.

Aun así, los sistemas deben recurrir frecuentemente a subsidios públicos para poder pagar pensiones dignas. Esto se ha agudizado a partir de la crisis económica de 2008-2012: desde entonces las tasas de interés de todo el sistema se mantuvieron muy bajas e incluso llegaron a niveles negativos, de tal modo que cayó también el rendimiento de los ahorros en los regímenes privados.

En Colombia las mujeres se pueden retirar a los 57 años y los hombres a los 62, así que ahorran bastante menos que en los países ricos. Considérese que la expectativa de vida en Colombia de las mujeres es de 80 años y la de los hombres es de 74,5 años, para deducir que el tiempo requerido para mantener a la población inactiva es de 23 años en el caso de las mujeres y 12,5 años en el de los hombres.

Lo que reciben los jubilados del Régimen de Prima Media (Colpensiones) demanda fuertes subsidios: una persona que gane 1,5 salarios mínimos recibirá $81 millones, la que gane 10 salarios obtendrá $372 millones y la de 20 salarios saldrá con $731 millones, según Milton Moreno de Fasecolda.

Los trabajadores de salario mínimo obtienen una pensión igual al mismo en ambos regímenes, pero les conviene más el privado porque tienen que cotizar menos tiempo, 23 años contra 25 en el público. El régimen que cubre a las Fuerzas Armadas es especialmente deficitario porque la edad de retiro es de 50 años, restándoles 25 años de vida cubiertos por la seguridad social. Se les reconoce entre el 85 y el 95 % de sus sueldos y prestaciones según años de servicio.

De acuerdo con Rafael Rivas, “habría que evitar que todo el peso de las pensiones extravagantes que otorgaron las empresas públicas quebradas, como Telecom, Colpuertos, Electricaribe y otras, recaiga sobre los contribuyentes, cuando quienes las otorgaron sucumbieron ante la carga de prebendas grotescas”, y debe existir un régimen de transición para ellos que las haga justas. El mismo Rivas dice que “en un país en el que uno de cada tres pesos de impuestos se asigna a pagar mesadas pensionales para las cuales se ahorró muy poco y en el que la situación fiscal es cada vez más preocupante”, es imperativa una reforma pensional.

¿Cómo debe ser esa reforma? Se debe unificar el sistema para que no haya el incentivo de migrar del sistema menos favorable al que ofrezca mejores condiciones, hay que reducir los beneficios de Colpensiones y aumentar los subsidios del Régimen de Ahorro Individual para los trabajadores más pobres. El ajuste de las pensiones se debe hacer de acuerdo con la inflación y no con el salario mínimo, que generalmente se ajusta un punto por encima de esta sin una justificación válida, pero sí causa una avalancha de erogaciones que afecta negativamente las finanzas de la Nación.

Si los beneficios de los dos regímenes se equiparan, no hay incentivos para migrar entre ellos. De todas maneras, la Corte Constitucional debe hacer valer el principio de que “es válido que la ley restrinja la libertad de elección imponiendo un límite cronológico para que los afiliados (…) no puedan trasladarse de un régimen a otro, con el fin de garantizar la estabilidad administrativa y financiera del sistema” (Moreno).

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